Archive for August, 2010

Uno de cada cinco adolescentes estadounidenses tiene pérdida de la audición

Written by salud familiar on Thursday, August 19th, 2010 in Familia.


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El abuso de los reproductores de MP3 es una causa probable, según sugiere un destacado experto

Por Steven Reinberg
Reportero de Healthday

MARTES, 17 de agosto (HealthDay News/HolaDoctor) — Investigadores informan que la cantidad de adolescentes estadounidenses que experimentan pérdida de la audición aumentó en cerca de treinta por ciento de 1988 a 2006, lo que implica que uno de cada cinco adolescentes ya ha perdido algo de audición.

Este hallazgo “es aleccionador”, comentó Paul R. Kileny, profesor y director de audiología y electrofisiología del Sistema de Salud de la Universidad de Michigan, quien no participó en el estudio.

La pérdida de la audición entre adolescentes, señaló Kileny, no se debe a mayor exposición a los ruidos fuertes ni al uso prolongado de ciertos medicamentos “porque [los adolescentes] son demasiado jóvenes para manifestar los efectos de estas exposición o pérdida de la audición relacionada con el envejecimiento”.

En cambio, dijo, la pérdida probablemente “se pueda explicar por el estilo de vida y los hábitos. En su mayoría, probablemente se relaciona con el aumento en el uso de dispositivos reproductores de MP3 portátiles”.

Para el estudio, investigadores dirigidos por el Dr. Josef Shargorodsky, del Hospital Brigham y de Mujeres de Boston, recolectaron datos sobre 2,928 adolescentes que participaron en la Tercera Encuesta Nacional de Salud y Examen de la Nutrición (Third National Health and Nutrition Examination Survey), realizada entre 1988 y 1994.

Compararon a estos adolescentes con 1,771 que participaron en la misma encuesta entre 2005 y 2006.

Entre el primer grupo de adolescente, 14.9 por ciento presentaba algún tipo de pérdida de la audición en al menos un oído. Sin embargo, los investigadores hallaron que entre los adolescentes del estudio más reciente, la cifra había aumentado a 19.5 por ciento, lo que representa a cerca de 6.5 millones de adolescentes, un aumento de 31 por ciento.

La mayoría de la pérdida de la audición fue ligera y probablemente no fue notada por los adolescentes. Además, entre 2005 y 2006, la mayoría de la pérdida de la audición se limitó a las altas frecuencias (16.4 por ciento). Apenas 9 por ciento de los adolescentes presentaba pérdida de la audición de bajas frecuencias, anotó el equipo de Shargorodsky.

Además, la pérdida de la audición se presentó principalmente en un oído (11.1 por ciento entre 1988 y 1994, y 14 por ciento entre 2005 y 2006). Los investigadores hallaron que la pérdida de la audición en ambos oídos fue de 3.8 por ciento en el estudio anterior y de 5.5 por ciento en el estudio más reciente.*

Sin embargo, entre los adolescentes de 2005 y 2006, la cantidad que tenía pérdida de la audición “leve” o “peor” fue 77 por ciento superior que entre los adolescentes del grupo de 1988 a 1994. Agregaron que era menos probable que las niñas presentaran pérdida de la audición.

El aumento en la pérdida de la audición no se relacionó significativamente con antecedentes de infecciones auditivas, exposición al uso de armas de fuego o exposición a ruidos fuertes cinco o más horas a la semana. Sin embargo, los adolescentes de familias que vivían por debajo del umbral federal de pobreza tenían más probabilidades de presentar pérdida de la audición que los adolescentes que vivían por encima de él, señalaron Shargorodsky y sus colegas.

“Hacen falta más estudios para determinar las razones para este aumento y para identificar factores de riesgo potencialmente modificables para prevenir el desarrollo de la pérdida de la audición”, concluyeron los autores en el informe que aparece en la edición del 18 de agosto de la Journal of the American Medical Association.

Aunque se desconocen las razones que subyacen al aumento de la pérdida de la audición, Kileny recalcó que la explicación posible son los dispositivos de música portátiles. Pasar varias horas escuchando música a alto volumen puede perjudicar la audición, sobre todo de las frecuencias altas, aseguró Kileny. “Escuchar música a un nivel razonable definitivamente no hace daño, pero si sus auriculares son del tipo que se introduce en los oídos, nadie puede saber cuál es el nivel de volumen al que está escuchando”.

Además, la compresión de la música para los archivos MP3 ha eliminado los altos y los bajos dinámicos de la música. “En otras palabras, la música, que generalmente tiene picos y valles, principalmente sólo tiene picos”, aclaró Kileny. “Debido a eso, todos los sonidos son fuertes”.

Kileny aseguró que la cantidad de pérdida de la audición es mínima, pero anuncia lo que está por venir.

“Es más un indicador de lo que se avecina. Cuando se ha creado en el oído interno un ambiente de esta naturaleza, tiende a ser progresivo”, dijo. “Con el tiempo, se puede esperar que la pérdida de la audición sea significativa”.

Kileny sugiere que la gente ponga el nivel de volumen automático del reproductor MP3 en un nivel seguro, lo que puede prevenir que la música sea demasiado fuerte y cause pérdida de la audición. Anteriormente, Kileny había definido el nivel como aquel que permite escuchar una conversación mientras se usa el dispositivo.

healthfinder.gov

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Pasar más de dos horas al día delante del televisor o de la consola aumenta un 67% el riesgo de sufrir problemas de concentración en niños y adolescentes

La televisión y los videojuegos consiguen entretener a los niños durante horas. Logran que se diviertan y, en algunos casos, aprendan. A pesar de cumplir con todas las funciones por las que fueron creados, los videojuegos y la televisión no han dejado de reunir criticas desde los más diversos sectores. Un estudio reciente empeora el escenario: los jóvenes y los adolescentes, además de los más pequeños, son también víctimas. No obstante, depende de cómo se use.

* Autor: Por NURIA LLAVINA RUBIO
* Fecha de publicación: 16 de agosto de 2010

Los videojuegos se asocian a un mayor riesgo de problemas de atención tanto en menores como en adolescentes y jóvenes. Así concluye un estudio que asegura ser el primero con suficiente evidencia científica y con un gran número de participantes. Hasta ahora, se había investigado la probabilidad de sufrir problemas de concentración por culpa de ver demasiada televisión que se manifiestan en la escuela con el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), aunque sólo uno había contado con la participación de jóvenes de 16 años.

No obstante, según Edward Swing, investigador principal del trabajo publicado en la revista “Pediatrics”, pocos son los estudios que habían evaluado esta misma capacidad de desconcentración por parte de los videojuegos. El gran número de participantes se debe a dos muestras, una de 1.323 menores de 6 a 12 años de 10 colegios distintos, y otra de 210 universitarios de entre 18 y 32 años. Todos los participantes notificaron el tiempo dedicado a la televisión y a los videojuegos los fines de semana (para los menores, los informadores fueron los padres) durante 13 meses de seguimiento. Los problemas de concentración se evaluaron mediante cuestionarios. En el caso de los alumnos de menos edad fueron respondidos por sus profesores, mientras que los universitarios rellenaron ellos mismos este tipo de prueba.

Los resultados constatan que quienes invertían más de dos horas al día delante de la televisión o viendo videojuegos registraban un 67% más de riesgo de padecer problemas de atención. Los resultados son parecidos tanto por grupos de edad como por el tipo de tecnología más usada, bien sea la televisión, bien sean los videojuegos.

Los investigadores afirman que son muchos los motivos que acompañan al desarrollo de problemas de atención y concentración, más allá de las horas de exposición ante las pantallas. La educación recibida de los padres, las actividades al aire libre y la manera en la que pasan las horas con la televisión y los videojuegos (solos o acompañados, entre otros), pueden ser aspectos también importantes. Sea como sea, desde la American Academy of Pediatrics se recomiendan limitar a dos horas diarias la exposición a las pantallas.

La otra cara de la moneda

La mala fama acompaña a la televisión desde que se cruzó el límite y se pasó de lo recomendable a lo abusivo. Sedentarismo que lleva a la obesidad, alteración de la conducta al visualizar imágenes violentas?… En la revista “Pediatrics” se publicó en 2004 un estudio de la Universidad de Washington con una sentencia contundente: cada hora delante de la pantalla es un riesgo adicional para que el niño desarrolle problemas de atención. Y los videojuegos, más contemporáneos, han seguido un camino parecido. También se han asociado a sedentarismo y a conductas violentas y, ahora, a falta de atención.

Pero la televisión ha demostrado ser también un valor educativo en sí mismo, tanto por la emisión de programas educativos como por la capacidad de visionarla de modo crítico, al lado de los progenitores, dejando de lado su función de “canguro”. Y, de nuevo, los videojuegos muestran una sinergia importante con ella. En los últimos años los videojuegos han resultado ser un posible recurso educativo en el colegio.

Sin ir más lejos, un grupo de investigadores de la Universidad de Huelva ha publicado un trabajo en el que destaca la utilidad de los videojuegos para la enseñanza de las ciencias sociales. Con estos recursos no sólo mejora el proceso de enseñanza, sino la predisposición de los alumnos a acceder a la información por aprender. Los mismos investigadores han definido a los videojuegos como “laboratorios para experimentos sociales”.

Debido a la influencia de estas tecnologías en el desarrollo cognitivo del individuo, es importante que los adultos conozcan tanto los prejuicios como los beneficios que de ellas se pueden extraer para sacar el máximo provecho. Es importante conocer el contenido de los videojuegos y de los programas de televisión con el fin de adaptarlos a la edad de los hijos y asegurarse de que no sean sexistas, violentos o racistas; fomentar la participación tanto delante del televisor como en los videojuegos, con partidas de más de un jugador; limitar el tiempo diario de dedicación; diversificar programas y juegos; y, sobre todo, involucrarse durante el videojuego o el programa televisivo.

LOS JUEGOS DE OTRAS GENERACIONES

Una investigación reciente llevada a cabo por la Fundación Alimentum, entidad sin ánimo de lucro que estudia el ejercicio de niños y adolescentes en el ámbito escolar, muestra que el 40% de los 1.515 progenitores madrileños encuestados cree que los juegos de su infancia eran más saludables que las fórmulas de entretenimiento actual. Estas mismas personas creen que la reducción del ejercicio físico se debe sobre todo al ocio pasivo, como los videojuegos o la televisión.

Si bien el 98% remarcan la importancia de que sus descendientes practiquen ejercicio a diario, apenas la mitad afirma que sus hijos dediquen más de una hora al día de deporte.

consumer.es

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