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September 2011

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Internet ayuda al desarrollo psicológico de los jóvenes

MADRID, (Portaltic/EP) -

Los adolescentes pasan una cantidad de tiempo cada vez mayor en Internet, lo que en muchas ocasiones supone una preocupación para sus padres que no pueden desconectar a sus hijos de Twitter, Facebook o YouTube. Pero a pesar de los peligros que acechan en la Red, el tiempo que los adolescentes pasan en Internet puede ser beneficioso para su desarrollo.

Un nuevo estudio elaborado por la Universidad de Tel Aviv asegura que los adolescentes utilizan Internet como una herramienta para explorar cuestiones de identidad personal, construyendo satisfactoriamente su futuro con lo que descubren en la web. El estudio ha sido elaborado a partir de 278 encuestas a adolescentes en las escuelas de Israel.

El profesor encargado de la investigación Moshe Israelashvili anima a padres y educadores a entender el mundo online como un ámbito beneficioso para los adolescentes. Las redes sociales, tal y como asegura, son un ejemplo positivo del uso de Internet. “El uso de Facebook no está en la misma categoría que los juegos de azar y los juegos online”. Como resultado de ello, el profesor Israelashvili asegura que los investigadores deben redefinir las características de la enfermedad llamada “adicción a Internet” en los adolescentes.

Los psicólogos definen a un “adicto a Internet” como una persona que pasa más de 38 horas conectado a la Red todas las semanas. Pero según el profesor Israelashvili es la calidad y no la cantidad lo que importa. Los investigadores determinaron que muchos adolescentes que participaron en el estudio cumplían con los estándares psiquiátricos de “adicción a Internet” pero en realidad utilizaban Internet como “una herramienta de ayuda en su viaje de auto-descubrimiento”.

Por ello Israelashvili define dos tipos diferentes de adolescentes “adictos a Internet”. El primer grupo está compuesto por adolescentes que en realidad son adictos, porque hacen un mal uso de Internet participando en juegos online o sitios web pornográficos que hacen que se aislen del mundo que les rodea.

El otro grupo de adolescentes se puede definir como “auto-descubridores”, cuyo uso de Internet les ayuda a definir su propia identidad y su lugar en el mundo. Estos adolescentes tienden a utilizar Internet y las redes sociales para recopilar información, como por ejemplo en sitios de noticias o a través de Twitter.

Por su parte, padres y educadores deben cambiar las conversaciones que tienen con los adolescentes sobre el uso de Internet. La Red supone una gran parte de nuestro estilo de vida moderno, y tanto niños como adultos pasan mucho tiempo conectados. Como resultado de ello, lo importante es la forma en que se utiliza.

Los estudiantes deben aprender a usar Internet de una manera saludable, como una fuente de conocimiento acerca de sí mismos en relación con los demás, tal y como recomienda el profesor Israelashvili. Tanto padres como profesores, deben participar en esa búsqueda de los adolescentes.

europapress.es

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Perder un hijo en su primer año de vida podría aumentar el riesgo de muerte precoz de los padres

Un estudio encontró que las madres seguían siendo particularmente vulnerables décadas después

Por Jenifer Goodwin – Reportera de Healthday

Los padres, sobre todo las madres, que experimentan el nacimiento de un niño muerto o la muerte de un hijo en la infancia tienen un mayor riesgo de muerte durante varios años después, sugiere un estudio reciente.

Investigadores de Reino Unido observaron datos del censo y del registro de muertes sobre padres que habían tenido un hijo muerto entre 1971 y 2006, o cuyo hijo había muerto antes de cumplir un año, y compararon sus tasas de muerte con las de los padres de niños que sobrevivieron más allá del primer año de vida.

Los autores del estudio hallaron que las madres y padres de Escocia que habían perdido un bebé tenían más del doble de probabilidades que otros padres de morir o enviudar en los primeros quince años tras la muerte del niño.

En Inglaterra y Gales, el equipo de investigación solo tuvo acceso a estadísticas de mortalidad de las madres. Hallaron que las madres tenían más de cuatro veces más probabilidades de morir en los 15 años tras la muerte de su hijo que los padres que no habían experimentado ese tipo de pérdida.

El riesgo de muerte entre las madres siguió siendo elevado durante hasta 35 años tras la muerte de su hijo, según el estudio, que aparece en la edición en línea del 8 de septiembre de la revista BMJ Supportive & Palliative Care.

Los autores del estudio, Mairi Harper de la Universidad de York y colegas, especularon que el potente duelo asociado con la muerte de un niño podría afectar el sistema inmunitario, aumentando las probabilidades de enfermedad y el riesgo de muerte.

Pero otros expertos advirtieron que los investigadores no examinaron la causa de muerte de los padres, así que no hay forma de saber si el duelo contribuyó a la muerte.

Las madres de niños que mueren antes de nacer o poco después podrían ya tener afecciones que llevaban a una mala salud tanto del bebé como de la madre, anotó Kenneth Doka, profesor de gerontología de la Facultad de postgrados del Colegio de New Rochelle, y asesor principal de la Hospice Foundation of America.

“Cualquier cosa que afecte la salud de la madre también puede afectar la del bebé”, apuntó Doka.

Estudios anteriores sobre padres que han sufrido la muerte de un hijo de más edad no han encontrado una relación firme entre esa pérdida y un mayor riesgo de muerte, añadió Doka.

Y a pesar de los hallazgos, los padres que han perdido a un bebé o tienen un mortinato no deben interpretar que los hallazgos signifiquen que están destinados a morir antes, señaló Louis LaGrand, director de Loss Education Associates en Venice, Florida. LaGrand presenta talleres sobre el afrontamiento del duelo.

En 1970, LaGrand y su esposa hallaron a su hija de cuatro meses muerta en su cuna. Estaban devastados, recordó. Pero, eventualmente, la familia se recuperó.

“Mi esposa y yo seguimos juntos. Tiene una salud muy buena”, afirmó LaGrand.

Pero no hay duda de que el nacimiento de un niño muerto o la pérdida de un hijo en la infancia pueden ser extremadamente dolorosos y estresantes. Quizás, en su dolor, es menos probable que la gente se cuide durmiendo lo suficiente, comiendo bien y haciendo ejercicio. O algunas personas podrían recurrir al alcohol para afrontar el duelo, apuntaron los expertos.

Aunque quizás parezca imposible, los padres pueden superar la muerte de un bebé, y lo hacen, afirmó LaGrand. Él y su esposa tienen cuatro hijos. Cada año, en lo que sería el cumpleaños de su hija, LaGrand y su esposa se toman un momento para recordar a su niña.

“Creo que la clave es asegurarse de construir un amplio espectro de conexiones con personas, lugares, cosas, ideas, información, belleza, amor y espiritualidad, esas cosas que son el corazón, la mente y el alma de la vida”, aconsejó.

El duelo es el proceso de aceptar lo que sucedió y que no se puede cambiar, dijo. Unirse a otros padres que han perdido a un hijo puede ayudar a aliviar la tristeza.

“Siempre tendrá una relación con el hijo que perdió. Siempre recordará a su ser querido”, añadió LaGrand. “Pero es posible tener esa relación y volver a la vida al mismo tiempo, aprender a amar por separado”.

healthfinder.gov

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