- Salud: Paternidad & Familia ***

 

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viernes, marzo 26, 2010

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jueves, marzo 18, 2010

La idea del riesgo de las cirugías de los niños tal vez no cale en los padres

Un estudio encuentra que, a pesar de dar su 'consentimiento informado', muchos no pueden recordar los detalles

MIÉRCOLES, 17 de marzo (HealthDay News/DrTango) -- Investigadores hallan que ni siquiera la asesoría detallada de médicos parece ayudar a los padres de niños que se someten a cirugías a comprender o recordar todos los riesgos de los procedimientos.

Antes de que un niño pueda someterse a una cirugía, un padre o tutor deben otorgar algo llamado consentimiento informado. El proceso tiene cuatro elementos principales: la divulgación, la comprensión, la competencia y la elección voluntaria.

"Para cumplir con estos criterios, el médico debe comunicar abiertamente al paciente una descripción clara del procedimiento y los objetivos y beneficios del mismo, además de los riesgos, y todas las alternativas a la cirugía", escribieron el Dr. Daniel P. Nadeau y sus colegas del Centro Médico Walter Reed del Ejército. "En el caso de los pacientes pediátricos, los padres o custodios legales deben ser informados sobre la cirugía de su hijo".

Para evaluar el proceso, los investigadores se enfocaron en 34 padres cuyos hijos se sometieron a una amigdalotomía o a la colocación de tubos en sus oídos. El procedimiento estándar de consentimiento informado se siguió con todos los padres, pero a 16 también se les dieron ayudas detalladas de información. Inmediatamente tras la consejería y una vez más el día de la cirugía del niño, los padres rellenaron cuestionarios diseñados para evaluar su conocimiento sobre el procedimiento y qué tan bien recordaban nueve riesgos quirúrgicos específicos.

En promedio, hubo 6.3 días entre el momento en que se asesoró a los padres sobre el riesgo y la cirugía del niño. En general, los padres de ambos grupos recordaron alrededor del 58 por ciento de los nueve riesgos quirúrgicos inmediatamente tras la asesoría, y 57 por ciento el día de la cirugía. Pero a los padres que también recibieron ayudas con información detallada les fue mejor al recordar los riesgos tanto antes como el día de la cirugía, al recordar seis (frente a 4.4 en promedio) antes de la cirugía y 6.25 (frente a 4.17) el día de la cirugía.

En ambos grupos, los padres con menores niveles de educación recordaron más riesgos que los padres con mayor nivel educativo. Las mamás recordaron más riesgos que los papás.

"Aunque la asesoría formal con hojas de datos detalladas mejora el recuerdo de los riesgos quirúrgicos en el paciente, ningún padre pudo recordar el cien por ciento [nueve de nueve] de los riesgos quirúrgicos", escribieron los investigadores. "El índice general de recuerdo de riesgos del estudio fue de 57.5 por ciento, que es bastante decepcionante dado el esfuerzo que se hizo por mejorar el recuerdo".

"Claramente, se necesitan más esfuerzos por parte de los médicos para estudiar este proceso para comprender mejor los factores que podrían afectar el proceso del consentimiento, con la meta de que pacientes y padres esté mejor informados sobre los riesgos básicos antes de la cirugía", concluyeron.

El estudio aparece en la edición de marzo de la revista Archives of Otolaryngology -- Head & Neck Surgery.

http://healthfinder.gov/

 

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jueves, febrero 11, 2010

Relacionan el gusto intenso por los dulces de los niños con la salud mental de la familia

Los niños que más satisfacción encontraban en los dulces tenían depresión y alcoholismo en la familia, según un estudio

MIÉRCOLES, 10 de febrero (HealthDay News/DrTango) -- La depresión y los antecedentes familiares de alcoholismo podrían tener que ver con qué tanto le gusten los dulces a los niños, sugiere una investigación reciente.

"Sabemos que el sabor dulce recompensa a todos los niños y los hace sentirse bien. Además, ciertos subgrupos de niños podrían estar particularmente atraídos por la dulzura intensa debido a su biología subyacente", aseguró la autora del estudio Julie A. Mennella, psicobióloga del desarrollo del Centro de los Sentidos Químicos Monell en Filadelfia, en un comunicado de prensa del centro.

El nuevo estudio incluyó a 300 niños entre los cinco y los doce años de edad, a quienes se dio cinco cantidades de azúcar de mesa (sacarosa) disuelta en agua para determinar su nivel preferido de dulzura. Se preguntó a los niños sobre la presencia de síntomas de depresión, y sus madres proveyeron información sobre el uso de alcohol de la familia. Alrededor de una cuarta parte de los niños tenían síntomas depresivos, y 49 por ciento una historia familiar de alcoholismo.

Un gusto por la dulzura intensa fue mayor en los 37 niños que tenían síntomas depresivos y antecedentes familiares de alcoholismo, encontraron los investigadores. Entre esos niños, su nivel preferido de dulzura fue de 24 por ciento de sacarosa, equivalente a unas catorce cucharaditas de azúcar en una taza de agua, y más del doble de dulzura de un refresco típico. Ese nivel de dulzura es un tercio más intenso que el 18 por ciento de sacarosa preferido por otros niños.

Se sabe que el sabor dulce y el alcohol activan muchos de los mismos circuitos de recompensa en el cerebro. Pero Mennella dijo que los hallazgos del estudio no indican necesariamente que haya una relación entre las preferencias por lo dulce de un niño y el riesgo de alcoholismo más adelante en la vida.

"En este momento, no sabemos si este nivel de satisfacción con los dulces es un marcador de uso de alcohol posterior", señaló.

Los resultados del estudio aparece en la edición en línea del 9 de febrero de la revista Addiction.

http://healthfinder.gov/

 

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lunes, febrero 08, 2010

Educación sexual: aconsejan que empiece en la infancia

Los expertos dicen que debe empezar desde el nivel inicial. Hay una ley que lo prevé pero no se cumple. El aprendizaje temprano ayuda a prevenir los abusos sexuales.

Por: Gisele Sousa Dias

Decir que la educación sexual debe empezar a los 2 o 3 años, cuando los chicos apenas están en jardín de infantes, puede sonar ridículo. La explicación es que, cuando se piensa en educación sexual se la suele limitar a la genitalidad de los adolescentes y a los métodos anticonceptivos. Sin embargo, los educadores coinciden en que la educación sexual no debe ser "la charla de quince minutos el día en que la madre le encontró un preservativo a la hija adolescente" sino que debe empezar en la primera infancia.

Laura Berman, una especialista estadounidense en salud sexual, lo grafica con una anécdota: estaba bañando a su ahijada de 3 años cuando la niñera le dijo: "No se olvide de lavarle la colita para que no tenga mal olor". Berman, según le contó al diario The Guardian, contestó: "Primero no es una colita sino una vulva. Segundo, no tiene mal olor, es hermosa".

Berman cree que son muchos los padres que postergan la educación sexual de sus hijos hasta que están a punto de tener relaciones sexuales. Aclara, obviamente, que un chico de 3 años no debe saber todo sino que, a esa edad, deben asegurarse de no darles mensajes que les haga pensar que el sexo es algo malo o sucio y ya les pueden enseñar a llamar a los órganos sexuales por su nombre.

"Educación sexual no es sólo hablar de relaciones sexuales, también es hablar de roles de género, llamar a los genitales por su nombre, prevenir el abuso sexual. En este sentido, desde los primeros años es importante evitar el "llorás como una nena" o "mamá limpia porque es mujer", porque van marcando pautas de género. También es el momento para enseñarles quién puede tocarlos, por ejemplo, para higienizarlos", explica Andrea Gómez, psicóloga especializada en sexualidad y miembro del Centro Latinoamericano Salud y Mujer (Celsam).

¿A qué edad debe empezar la educación sexual en casa? "Desde que los chicos hablan y nos van guiando con sus preguntas: ¿por qué las nenas no tienen pene?, ¿qué tiene en la panza una embarazada? Hay que usar palabras reales y no de fantasía: ni el pitito ni la cotorrita sino la vagina y el pene. Infantilizar la sexualidad no la disimula", dice Gómez.

Exequiel Niewolski Cesca, médico tocoginecólogo y educador sexual, coincide: "La sexualidad se enseña por lo que se dice y por lo que no se dice. Desde que el chico ve cómo el padre trata a la madre ya está aprendiendo pautas de sexualidad. Es entendible que haya padres que crean que porque la madre lleva a su hija al ginecólogo la está impulsado a tener relaciones o que a muchos padres les resulte incómodo hablar porque a ellos nadie les habló cuando eran chicos. Por eso el desafío es que los mayores nos eduquemos para poder hablarles de una sexualidad que eduque hacia la salud".

Sin embargo, muchas familias hacen lo que el avestruz. Una investigación anual de Celsam indicó que casi el 70% de los padres no habla de sexualidad con sus hijos: a veces porque creen que son muy chicos o son grandes y ya deben saber; otras porque creen que la escuela y los medios están más capacitados para responder.

Por otra parte, que exista una ley que incluye la educación sexual desde el nivel inicial en las escuelas, no es consuelo: los educadores dicen a lo sumo les dan alguna charla de salud sexual y recién en secundaria. "La ley incluso habla de organizar en las escuelas espacios de formación para padres, pero nunca se hizo", sostuvo el sexólogo Oscar Rodríguez.

¿Qué hacer y qué no? "Lo que no deben hacer es trasmitir una prohibición del tipo "acá de esto no se habla", pero tampoco dar discursos magistrales sin escuchar qué están preguntando. Educar no es revisarles la cartera ni conocer todos los detalles", dice Gómez.

"No sirve creer que la educación sexual es una charla antes de que el adolescente se vaya de vacaciones", agrega Niewolski Cesca.

¿Por qué es necesario hacerlo? "Cuando no hay información en casa, se informan por canales menos seguros y sostienen mitos, como que la primera vez no hay riesgos, que si ellas llevan preservativos parecen chicas fáciles o si los llevan ellos van a ser vistos como sexópatas", dice Diana Galimberti, presidente de Celsam.

Las cifras de esa institución lo dicen todo: solamente dos de cada diez mujeres usan un método anticonceptivo en la primera relación sexual. Y uno de cada cinco embarazos adolescentes ocurre en el primer mes de iniciadas las relaciones sexuales.

http://www.clarin.com/

 

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viernes, febrero 05, 2010

¿Cuántas horas ve tu hijo televisión?

Getty Images
Univision.com y Agencias

Severos efectos

Es común que los pequeños pasen varias horas frente al televisor, sin embargo, esto no es bueno para la salud de los niños ya que este exceso puede generar patrones irregulares de sueño, problemas de atención e incluso sobrepeso.

Un estudio publicado por el Centro de la Infancia John Hopkins reveló que los hijos de madres hispanas que hablan español ven menos horas de televisión que aquellos niños cuyas madres son de habla inglesa.

El resultado de más de mil encuestas indicó que los niños de entre cuatro meses y tres años, cuyas madres son de habla inglesa, ven cerca de 2.5 horas de televisión al día frente a los 90 minutos de los niños de madres hispanohablantes. El estudio también concluyó que los infantes de uno a dos años con madres hispanas de habla inglesa, pasan un 60% más de tiempo frente a un televisor que los otros.

Pero lo más alarmante del tema son los efectos que causan tantas horas frente al televisor. Un estudio realizado por la Universidad de Washington y publicado en la revista Pediatrics explicó que los niños entre 4 y 35 meses de edad que ven televisión tienen patrones de sueño irregulares, lo cual significa que su horario para ir a la cama y hacer la siesta varía de un día a otro.

Y no sólo eso, también las imágenes televisivas que suceden rápidamente pueden sobrestimular el cerebro de los pequeños y causar diferentes problemas de atención durante su etapa escolar, inclusive se incrementa el riesgo de sufrir sobrepeso u obesidad.

http://www.univision.com/

 

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jueves, febrero 04, 2010

La obesidad infantil amenaza la salud de las futuras generaciones

VALENCIA. Los datos no dejan margen a la duda. Al menos el 20 por ciento de los niños de 12 años sufre sobrepeso y entre el 15 y el 20% obesidad según la Conselleria de Sanidad. Se trata de un problema que puede tener una importante repercusión en la salud futura del menor y que tiene como «grandes enemigos» a la televisión y las nuevas tecnologías como internet o los videojuegos.

La obesidad que se inicia en la infancia constituye un factor de riesgo para desarrollar complicaciones cardiovasculares, ortopédicas, respiratorias, digestivas, dermatológicas o psicosociales. Por este motivo, desde la Generalitat se están desarrollando líneas de prevención y tratamiento de la obesidad en las etapas más precoces.

El programa Desayunos saludables tiene como principal objetivo trasmitir a los más jóvenes la importancia de esta comida como parte de una alimentación equilibrada y completa que ayuda a evitar enfermedades cardiovasculares.

Por ello, la Generalitat incluye en su Plan de Prevención de Enfermedades Cardiovasculares acciones específicas para la población infantil y juvenil, en especial todos los programas dirigidos a la adquisición de hábitos saludables de alimentación y de práctica de ejercicio físico.

La guía de menús en los comedores escolares facilita la información necesaria para que los padres conozcan todas las necesidades alimentarias de los más pequeños. Mediante esta acción se pretende reducir el número de casos de obesidad infantil y sobrepeso. Este manual, disponible en la web de Salud Pública, ofrece recomendaciones orientativas destinadas a mejorar la calidad nutricional de los menús escolares, para que se complementen con la alimentación en el entorno familiar para disfrutar de una dieta variada y equilibrada.

http://www.abc.es/

 

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miércoles, enero 27, 2010

El 94% de las madres lactantes no sigue una dieta adecuada

Un estudio de la Universidad de Granada afirma que deberían consumir más grasas, hierro y vitaminas A y E

* Fecha de publicación: 19 de enero de 2010

Una investigación realizada en la Universidad de Granada (UGR) asegura que el 94% de las madres que dan el pecho a sus hijos no siguen una dieta adecuada, ya que consumen menos grasas, hierro, vitaminas A y E de lo recomendado, mientras que ingieren más proteínas de las que deberían. Estos resultados servirán para mejorar la composición de la dieta de las madres lactantes e implementar así el aporte de nutrientes al bebé.

El autor, José Luis Gómez Llorente, del Departamento de Pediatría de la UGR, recogió un total de 100 muestras de leche procedentes de 34 madres lactantes de las provincias de Granada y Almería. A todas ellas les pasó un cuestionario para conocer la ingesta dietética realizada los tres días anteriores a la toma de la muestra de leche. Su objetivo fue compararlas con las recomendaciones diarias admisibles (RDA), con el fin de detectar desviaciones con respecto a ellas que permitan llevar a cabo intervenciones nutricionales.

El trabajo concluye que el 94% de las madres mantienen una dieta hipocalórica, sobre todo debida a la baja ingesta de grasa. Por el contrario, la dieta es hiperproteica, ya que el 94% de las mujeres siguen una dieta con contenido proteico superior a las RDA. Cabe destacar el déficit en vitaminas A y E de la dieta de las madres del estudio, de modo que no cumplen las RDA un 88% de ellas para la vitamina A y hasta un 99% de ellas para la vitamina E. El consumo medio de hierro fue de 13,8 miligramos/día, lo que supone que el 94% de las madres lactantes del estudio están por debajo de las RDA y siguen una dieta deficitaria en este importante micronutriente, esencial para el correcto neurodesarrollo de su hijo.

El ácido graso poliinsaturado más abundante es el ácido linoleico (precursor de la serie omega 3), que supone del 17% al 18% del total de ácidos grasos de la leche humana analizada. Estos porcentajes son muy superiores a los descritos en países europeos y en estudios realizados en nuestro país. "Esto podría explicarse por el alto consumo en nuestro medio de ácidos grasos poliinsaturados presentes en aceites vegetales y por el alto consumo de pescado con respecto a otros países europeos", apuntó Gómez Llorente. En cuanto a las concentraciones de ácidos grasos de leche, el más abundante es el ácido oleico (componente del aceite de oliva), que supone del 33% al 40% del total de los ácidos grasos de la leche humana analizada.

La leche humana "es el método ideal para la alimentación de los recién nacidos sanos", destacó Gómez Llorente. Sus nutrientes se han relacionado con el desarrollo de diferentes funciones en el recién nacido tales como el desarrollo cognitivo y el desarrollo de la capacidad visual. También se han relacionado con el desarrollo o protección frente a las enfermedades alérgicas y la atopia. No obstante, las madres lactantes pueden mejorar la composición de la leche que ofrecen a sus hijos con sólo mejorar su dieta, señaló el investigador.

http://www.consumer.es/

 

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