Archive for the ‘Jovenes’ Category

Una encuesta relaciona la pubertad con comportamientos violentos

Written by post on Wednesday, July 14th, 2010 in Familia, Jovenes.

Un estudio australiano y estadounidense halla que la etapa intermedia de la pubertad es un periodo problemático

Por Madonna Behen
Reportera de Healthday

LUNES, 12 de julio (HealthDay News/HolaDoctor) — Un estudio de gran tamaño realizado por investigadores de Australia y Estados Unidos sugiere que la pubertad puede relacionarse con un incremento sustancial en el comportamiento agresivo y violento a nivel social.

Investigadores del Instituto de Investigación Infantil Murdoch del Real Hospital Infantil de Melbourne y la Facultad de trabajo social de la Universidad de Washington examinaron los datos de una encuesta de casi 6,000 niños de 10 a 15 años e informaron que las probabilidades de que un niño actúe con violencia son casi tres veces mayores si el niño se encuentra en la parte intermedia y final de esta etapa tan volátil en la vida en comparación con la primera etapa de la adolescencia.

“La pubertad es un periodo de transición para la juventud, tanto a nivel biológico como social”, dijo la autora principal del estudio Sheryl Hemphill, investigadora asociada del Instituto de de Investigación Infantil Murdoch. “Es importante que los padres mantengan una comunicación abierta con sus hijos y que les den la oportunidad de participar en actividades positivas para evitar la violencia y la agresión”.

Para el estudio, Hemphill y sus colegas examinaron los datos de una encuesta de un grupo de estudiantes seleccionados de forma aleatoria de quinto, séptimo y noveno grado de Victoria, Australia y el estado de Washington. Se entrevistaron aproximadamente a 1,000 estudiantes de cada grado en cada ciudad entre 2002 y 2004. El comportamiento violento se midió al analizar la respuesta de los estudiantes a dos preguntas: con qué frecuencia durante el año anterior el estudiante atacó a una persona con la idea de herirla gravemente o si golpeó a alguien tan fuerte que la persona necesitó tratamiento médico.

La encuesta también evaluó la así llamada “agresión social/ relacional” al preguntar a los estudiantes con qué frecuencia durante el año pasado habían perjudicado a otro estudiante al no dejarle entrar a su grupo de amigos o si habían contado mentiras o iniciado rumores sobre otra persona con el objetivo de provocar su rechazo entre sus otros amigos.

Los investigadores encontraron que tener amigos antisociales y un hogar disfuncional parecía incrementar las probabilidades de estos problemas, pero que la asociación entre la pubertad y los problemas de conducta se mantenía incluso después de ajustar estos factores.

Los hallazgos aparecen en la edición en línea del 12 de julio y en la edición impresa de Pediatrics.

“El estudio aporta ciertamente algunos resultados importantes que se deben seguir estudiando”, señaló Mary Alvord, psicóloga clínica en un centro privado de Rockville y Silver Spring, Maryland. Aunque advirtió que una limitación clave de la investigación fue que determinó si la conducta era violenta y agresiva socialmente sobre la base de dos puntos, “así que es importante que no se generalicen los resultados”, agregó.

“Mis observaciones en los últimos años son que, aunque los niños de menor edad se pelean y se dan golpes entre ellos, las consecuencias no son tan graves como en los niños más grandes porque los adolescentes suelen estar menos vigilados y controlados por los adultos, por lo tanto se dejan influenciar más por sus pares y son más propensos a reaccionar de forma exagerada”, anotó.

Alvord estuvo de acuerdo con Hemphill sobre la importancia de que los padres se involucren en esta etapa del desarrollo. “Hable siempre con su hijo adolescente sobre cómo le van las cosas, de sus frustraciones, fracasos, éxitos, intentos y esfuerzos. Con frecuencia, conducir con ellos a cualquier lugar resulta en una buena conversación porque están más receptivos”, destacó.

También recomienda a los padres que presten mucha atención a los amigos de sus hijos. “Una investigación mostró que los adolescentes son menos propensos a la violencia cuando los padres monitorizan las interacciones con sus iguales y sus actividades. Con frecuencia, esto implica hablar con otros padres para saber lo que hacen los amigos de sus hijos”, señaló.

healthfinder.gov

Woman’s Choice Herbalife en Estados Unidos


.

En un estudio a largo plazo, los adolescentes tenían mejores puntuaciones de logros académicos

Por Karen Pallarito
Reportero de Healthday

VIERNES, 14 de mayo (HealthDay News/DrTango) — Elegir una buena fuente de atención infantil hace una diferencia no sólo en los años preescolares, sino también cuando el niño llega a la adolescencia, según sugiere una investigación reciente.

A los quince años, los niños que habían recibido una atención de mayor calidad puntuaron mejor en pruebas de logros cognitivos y académicos que sus pares que recibieron una atención de calidad más baja, según encontró el estudio. La mejora fue comparable con la observada antes entre niños de cuatro años y medio de edad que entraban a kínder y que tenía una atención de alta calidad.

“Parece que los niños conservan esa pequeña ganancia que observamos antes del kindergarten, una mejora pequeña, pero que cuenta”, aseguró la autora del estudio, Deborah Lowe Vandell, profesora y catedrática de educación de la Universidad de California en Irvine.

Esa ventaja académica se observa a través del espectro socioeconómico, desde los niños más ricos hasta los más pobres, lo que sugiere que “realmente hay algo que da a los niños un pequeño impulso en términos de preparación para la escuela”, añadió James A. Griffin, subjefe de la Rama de desarrollo y conducta infantiles del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano Eunice Kennedy Shriver de Rockville, Maryland.

El estudio es el primero en documentar los efectos a largo plazo de la atención infantil no relacionada con parientes en una población diversa, según la Society for Research in Child Development, que edita la revista Child Development. Los hallazgos aparecen en la edición de mayo y junio.

En cuanto a los padres, el estudio debe darles algo de consuelo.

“Si se puede obtener una atención infantil de mejor calidad, es algo positivo. Si a veces no es la mejor de todas, no es una tragedia”, apuntó W. Steven Barnett, codirector del Instituto Nacional de Investigación en Educación Temprana de la Universidad de Rutgers en New Brunswick, Nueva Jersey.

Sin embargo, Barnett sugiere que la muestra del estudio, que incluyó atención con sede en centros, atención prestada en el hogar del niño por un cuidador que no era su pariente, y atención provista en el hogar de otra persona, tal vez no represente todo el rango de calidad. Cita investigaciones que muestran efectos iniciales más contundentes en programas de educación preescolar diseñados específicamente para ayudar a los niños a prepararse para el aprendizaje.

Explicó que mayores diferencias en la calidad de los programas infantiles de preparación resultarán en mayores diferencias en los resultados académicos.

Los 1,364 niños del estudio habían sido evaluados de forma periódica desde el mes de edad como parte del Estudio de atención infantil temprana y desarrollo juvenil, el estudio más completo y de mayor duración sobre la atención infantil en EE. UU.

Para determinar si los efectos de la calidad de la atención infantil persistían en la adolescencia, y si emergía algún efecto nuevo, los investigadores examinaron la calidad de la atención, el número de horas que el niño recibía atención, y el tipo de atención.

La calidad se definió en términos de la calidez, la sensibilidad a las necesidades de los niños y la estimulación cognitiva que los cuidadores prestaban a los pequeñines.

Aunque el estudio siguió a las experiencias de los niños, no fue diseñado para determinar causa y efecto.

El análisis actual tampoco evaluó los resultados de los adolescentes según habían recibido o no atención infantil. Pero informes anteriores del estudio mostraron que los niños que recibían atención infantil de forma rutinaria puntuaban más que los niños que no, apuntó Vandell.

Además de mejores puntuaciones, la atención de calidad también se asoció con menos problemas conductuales a los quince años.

Por otra parte, los adolescentes que habían pasado más tiempo en atención infantil reportaban más conductas de toma de riesgos e impulsividad frente a los que habían pasado menos tiempo.

“Creo que la advertencia aquí es que no sólo los efectos son pequeños, sino que relativamente hablando, el número de conductas impulsivas y de toma de riesgo autorreportadas por estos jóvenes era relativamente bajo”, advirtió Griffin.

En otro estudio que aparece en la misma revista, los investigadores midieron los niveles de la hormona del estrés cortisol en 150 bebés de tres y cuatro años de edad, la mayoría blancos, de familias de clase media, que asistían a una guardería hogareña con licencia todo el día.

Frente a los niveles de cortisol en casa, los niveles de cortisol de 40 por ciento de los niños estaban suficientemente elevados en la guardería para indicar que sufrían de estrés.

Los aumentos en el cortisol fueron mayores en situaciones en que los cuidadores se mostraban intrusivos o controladores. Las niñas con los mayores aumentos actuaban de forma ansiosa y cautelosa en la guardería, mientras que los niños se mostraban enojados y agresivos.

“Estos hallazgos indican que la conducta del proveedor de atención se asocia tanto con qué tan bien funcionan los niños en la guardería como con el nivel de elevación del cortisol”, advirtió en un comunicado de prensa la autora del estudio Megan R. Gunnar, de la Universidad de Minnesota.

healthfinder.gov

Un estudio sugiere que el castigo corporal a los tres años se relaciona con cambios de conducta a los 5

Por Amanda Gardner
Reportera de Healthday

LUNES, 12 de abril (HealthDay News/DrTango) –Castigar físicamente a los niños a los tres años parece provocar un comportamiento más agresivo a los cinco años, aunque se tome en cuenta el nivel de agresión inicial del niño.

En otras palabras, el antiguo enfoque “te daré una razón para que llores” parece tener un efecto contraproducente, según sugiere una investigación reciente.

“Todos sabemos que los niños necesitan orientación y disciplina, pero los padres deben centrarse en las formas positivas y no físicas de la disciplina, como el tiempo fuera (time outs) y evitar el castigo físico”, dijo la autora del estudio Catherine Taylor, profesora asistente de ciencias de la salud comunitaria de la Facultad de salud pública y medicina tropical de Tulane en Nueva Orleáns.

El castigo corporal, en el que los azotes son una forma relativamente menor, pueden tener también mayores implicaciones, de acuerdo con los expertos.

“El artículo hace énfasis en qué tan eficaz es el enfoque de crianza positiva para romper el círculo de violencia y su potencial para reducir los niveles de violencia de nuestra sociedad”, dijo la Dra. Kathryn J. Kotrla, directora de psiquiatría y ciencias del comportamiento del Centro de Ciencias de la Salud de la Facultad de medicina de la Texas A&M en el campus Round Rock.

Estudios previos también han establecido una relación entre el castigo corporal y la agresión en los niños, pero ninguno ha controlado tantos factores como esta nueva investigación, que aparece en la edición de mayo de Pediatrics.

Muchas organizaciones, incluida la Academia Estadounidense de Pediatría, desaconsejan el uso del castigo corporal. Se calcula que entre el 35 y el 90 por ciento de los padres todavía utiliza esta forma de disciplina con sus hijos.

Para el nuevo estudio, casi 2,500 madres respondieron a preguntas sobre la frecuencia con que habían azotado a sus hijos de tres años durante el mes anterior. También se les preguntó por el nivel de agresión del niño a los 3 años así como por varios factores de riesgo parentales tales como depresión materna, uso de alcohol y violencia entre otros miembros de la familia.

Casi la mitad de las madres dijo que no había azotado a sus hijos el mes anterior, mientras que el 27.9 por ciento informó que los azotó una o dos veces y en una proporción similar.

Los niños de tres años que habían sido azotados dos o más veces en el mes anterior tenían una probabilidad 50 por ciento mayor de ser agresivos a los cinco años, de acuerdo con el estudio.

El estudio no pudo demostrar una relación de causa y efecto, pero es la investigación más sólida de su tipo hasta la fecha, señalaron los investigadores.

“Sabemos que los niños aprenden lo que ven hacer a sus padres, así que si usted le pega a un niño por cualquier motivo, le está enseñando que golpear o actuar de forma violenta es lo correcto”, señaló Taylor.

“Otra teoría”, agregó, “es que entre más veces se castigue físicamente a un niño por cualquier razón, más estrés sentirán, lo que puede afectar su desarrollo cerebral y emocional, además de su comportamiento”.

La psicóloga Robin Gurwitch, coordinadora del programa del Centro Nacional de Crisis Escolar y Duelo, estuvo de acuerdo. “Este estudio subraya de forma más contundente que otras investigaciones anteriores que el castigo corporal a una edad temprana se asocia con más agresión posterior”, señaló. “Cómo podemos ayudar a los padres a pensar en otras estrategias más efectivas que el castigo corporal, de las que existen muchas. Los padres necesitan idear varias posibilidades”.

Kotrla agregó, “Este estudio sugiere que los legisladores estatales y federales deberían abordar el tema del castigo corporal y la forma de evitarlo para reducir el costo de violencia social a través de una crianza más eficaz”.

http://healthfinder.gov

Productos Herbalife – Chile: Controla tu peso

Los padres prefieren que haya más horas de educación física en los colegios antes que compartir actividades al aire libre para fomentar los hábitos de vida activa

En España, cerca del 50% de los jóvenes adolescentes de entre 15 y 17 años pasan más de tres horas al día delante de un ordenador, viendo la televisión o jugando con videojuegos, según una encuesta llevada a cabo sobre la problemática de los jóvenes y el sedentarismo.

En este estudio elaborado por la empresa de sondeos Creed para Adolesweb se han realizado mil encuestas a madres y padres de entre 30 y 54 años con hijos con edades comprendidas entre 6 y 17 años.

El objetivo de este informe es conocer la relación que existe entre el sobrepeso y los hábitos de vida de los adolescentes españoles.

Los datos de la encuesta dejan ver que tres de cada diez jóvenes están entre una y dos horas al día viendo la televisión, utilizando el ordenador o jugando con videojuegos. Un porcentaje un poco inferior (el 28%) lo hace durante más de tres horas al día, por lo que el promedio se encuentra cercano a las dos horas, según se explica en el estudio.

Los adolescentes de entre 15 y 17 años son los que más horas dedican al día (tres) a estar sentados delante de una pantalla. En el lado contrario, los niños de 6 y 10 años son los que menos tiempo dedican a esta actividad. En esta franja de edad un 19% asegura que pasa menos de una hora diaria frente a una pantalla..

Unido a estos resultados, el 22% de los padres o tutores encuestados consideran difícil intentar que su hijo dedique algo más de tiempo a realizar actividades físicas.

A la hora de buscar posibles soluciones para fomentar los hábitos de vida activa, los padres señalan como la medida “más apropiada” el aumento de horas lectivas de educación física (el 33 %). Sin embargo, la medida menos citada (17 %) es la de realizar actividades compartidas, entre padres e hijos, al aire libre.

En cuanto al sobrepeso y las actividades deportivas, los padres participantes en el informe consideran que el 7,3% de los hijos tiene sobrepeso, siendo mayor esta percepción en el caso de las madres.

Por edades, el mayor índice de sobrepeso se detecta entre 11 y 14 años -con un 12%-, seguido de los jóvenes de entre 15 y 17 años -el 8 %-y de los niños de entre 6 y 10 años -el 5,5 %-.

Pese a la contundencia de estos datos, una inmensa mayoría, el 82% de los padres, creen que sus hijos desarrollan hábitos de vida activos y el 70% asegura que sus vástagos van andando al colegio.

Una de las principales conclusiones del estudio realizado es que más de la mitad de los escolares realiza solamente actividad física durante las dos horas lectivas a la semana, impartidas en la asignatura de educación física.

En líneas generales, la sociedad es consciente de las consecuencias “negativas” que acarrearán el ocio pasivo y el 95% de los encuestados considera que el sedentarismo empeorará la calidad de vida de sus hijos cuando hayan alcanzado la edad adulta.

http://www.eldiadecordoba.es/

Comer y ver la tele, una mala receta

Written by post on Monday, March 29th, 2010 in Familia, Infantil, Jovenes.

Esta costumbre favorece la elección de alimentos menos saludables y la ingesta de mayores cantidades

Utilizar la tele como aliado para lograr que niños y adolescentes coman no es buena idea. Es un recurso tramposo que reduce la alimentación a un papel secundario y fomenta hábitos poco saludables. Un estudio de la Universidad de Illinois (EE.UU.) asegura que la ingesta ante la pequeña pantalla, en el sofá del salón o en la mesa, favorece el incremento de la cantidad de comida y la reducción de su calidad.

* Autor: Por MAITE ZUDAIRE
* Fecha de publicación: 26 de marzo de 2010

Descontrol de cantidad y calidad

El momento de desayunar, comer, merendar y cenar puede resultar difícil, provocar estrés e, incluso, motivar peleas familiares. A menudo, estas situaciones son inevitables porque, como en toda adquisición de buenos hábitos, a comer se enseña y se aprende, una tarea que no es fácil. Comer bien, sano, es consecuencia de una buena educación y de cumplir con una serie de normas. Desterrar la tele es una. Y a tenor de las últimas investigaciones, una de las más básicas.

Uno de los perjuicios es el descontrol. Éste se evidencia en un estudio firmado por Brian Wansink, doctor del Departamento de Marketing y Ciencia Nutricional de la Universidad de Illinois (EE.UU.). En él, se analizan los factores ambientales que animan a un incremento de la cantidad de comida y definen el tipo de alimento. La evidencia científica asegura que tener la costumbre de comer delante de la televisión, se haga en un sofá o en una silla, en la cocina o en la sala, conduce a la elección de alimentos menos saludables y a la ingesta de mayores cantidades.

El experto incide en que alimentarse de manera inconsciente, mientras se presta poca atención y poco gusto por la actividad en sí, lleva a los adultos, niños y adolescentes a comer más y peor. En conclusión: es más sano y más sabroso no compatibilizar la comida con la televisión. Alimentarse es algo serio a lo que conviene prestar toda la atención.

La publicidad influye

Al peligro de ahondar en el sedentarismo si se tiene el mal hábito de ver durante muchas horas la televisión, se suma el riesgo de convertirse en un objetivo fácil para la publicidad, que se revela insana. CONSUMER EROSKI analizó desde un punto de vista dietético 6.300 anuncios emitidos en 12 cadenas de televisión y concluyó que los spots dirigidos al público infantil fomentan el consumo de productos que propician la obesidad.

De la publicidad que pueden ver los niños y adolescentes mientras comen y miran la tele, según se desprende del citado estudio, casi la mitad de los anuncios relacionados con alimentos no se pueden incluir en una dieta saludable. Es más, “predominan los anuncios de productos con demasiados azúcares y grasas, mientras que brillan por su ausencia los de verduras y frutas”. En consecuencia, a los jóvenes televidentes les llega una información incoherente con los mensajes que el adulto, quien le procura la comida, le quiere transmitir. No considera atractiva la comida que tiene en el plato.

Juan Madrid, experto especialista en endocrinología y nutrición del hospital Virgen de la Arrixaca de Murcia, publicó un libro titulado “Conoce la verdad de los alimentos anunciados en TV, tú puedes”. El manual evidencia que, en ocasiones, las personas se dejan influenciar demasiado por los anuncios televisivos, que se venden muchos alimentos con promesas de una vida más sana y feliz si se consumen o que ayudarán a adelgazar o a tener más energía.

La influencia de los mensajes publicitarios sobre el público infantil es indiscutible y, por ello, desde la Asociación Española en Defensa de la Atención a la Anorexia Nerviosa y la Bulimia (ADANER), se ha solicitado que la retransmisión de anuncios de adelgazantes o intervenciones de cirugía estética se prohíban durante la ventana de protección al menor (entre las seis de la mañana y las diez de la noche).

La iniciativa, que en el trámite parlamentario cuenta con el apoyo mayoritario de la Cámara, persigue que los menores no se expongan a mensajes que inciten al rechazo de la autoimagen, la marginación social por la condición física o el éxito por factores de peso o estética.

FOMENTA EL SEDENTARISMO

Comer es una actividad necesaria, gratificante y primaria. Supeditarla a hacerlo delante de la televisión la reduce a una acción secundaria y accidental. Lleva a tomar distancia con la alimentación y a perder conciencia de su importancia. Es comprensible e inevitable que, en ocasiones, los padres se ayuden de la televisión -o de un reproductor de imágenes- para lograr que los hijos coman, que premien un buen comportamiento y permitan ver los dibujos durante la cena o que dejen a los niños delante de la tele para que los adultos puedan disfrutar de una comida.

Estas actuaciones son naturales. Pero hay que estar alerta y ser conscientes de que comer y ver la tele a la vez es un mal hábito, una mala costumbre. Lo es, entre otras razones ya citadas, porque comer no es una actividad lúdica para momentos de ocio. Si se contempla así, se establece como hábito pasivo: “me dejo alimentar sin prestar atención a qué hago porque mi interés está ajeno a ese acto”, “no interactúo en un proceso importante como es mi nutrición”.

En definitiva, aunque en principio ayudarse de la tele para introducir alimentos en la boca o en la dieta pueda parecer más fácil, a la postre es un truco que esclaviza y los malos hábitos son muy difíciles de erradicar.

http://www.consumer.es/



Site Navigation