Archive for the ‘Jovenes’ Category

Internet ayuda al desarrollo psicológico de los jóvenes

Written by salud familiar on Thursday, September 29th, 2011 in Familia, Jovenes.

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Internet ayuda al desarrollo psicológico de los jóvenes

MADRID, (Portaltic/EP) -

Los adolescentes pasan una cantidad de tiempo cada vez mayor en Internet, lo que en muchas ocasiones supone una preocupación para sus padres que no pueden desconectar a sus hijos de Twitter, Facebook o YouTube. Pero a pesar de los peligros que acechan en la Red, el tiempo que los adolescentes pasan en Internet puede ser beneficioso para su desarrollo.

Un nuevo estudio elaborado por la Universidad de Tel Aviv asegura que los adolescentes utilizan Internet como una herramienta para explorar cuestiones de identidad personal, construyendo satisfactoriamente su futuro con lo que descubren en la web. El estudio ha sido elaborado a partir de 278 encuestas a adolescentes en las escuelas de Israel.

El profesor encargado de la investigación Moshe Israelashvili anima a padres y educadores a entender el mundo online como un ámbito beneficioso para los adolescentes. Las redes sociales, tal y como asegura, son un ejemplo positivo del uso de Internet. “El uso de Facebook no está en la misma categoría que los juegos de azar y los juegos online”. Como resultado de ello, el profesor Israelashvili asegura que los investigadores deben redefinir las características de la enfermedad llamada “adicción a Internet” en los adolescentes.

Los psicólogos definen a un “adicto a Internet” como una persona que pasa más de 38 horas conectado a la Red todas las semanas. Pero según el profesor Israelashvili es la calidad y no la cantidad lo que importa. Los investigadores determinaron que muchos adolescentes que participaron en el estudio cumplían con los estándares psiquiátricos de “adicción a Internet” pero en realidad utilizaban Internet como “una herramienta de ayuda en su viaje de auto-descubrimiento”.

Por ello Israelashvili define dos tipos diferentes de adolescentes “adictos a Internet”. El primer grupo está compuesto por adolescentes que en realidad son adictos, porque hacen un mal uso de Internet participando en juegos online o sitios web pornográficos que hacen que se aislen del mundo que les rodea.

El otro grupo de adolescentes se puede definir como “auto-descubridores”, cuyo uso de Internet les ayuda a definir su propia identidad y su lugar en el mundo. Estos adolescentes tienden a utilizar Internet y las redes sociales para recopilar información, como por ejemplo en sitios de noticias o a través de Twitter.

Por su parte, padres y educadores deben cambiar las conversaciones que tienen con los adolescentes sobre el uso de Internet. La Red supone una gran parte de nuestro estilo de vida moderno, y tanto niños como adultos pasan mucho tiempo conectados. Como resultado de ello, lo importante es la forma en que se utiliza.

Los estudiantes deben aprender a usar Internet de una manera saludable, como una fuente de conocimiento acerca de sí mismos en relación con los demás, tal y como recomienda el profesor Israelashvili. Tanto padres como profesores, deben participar en esa búsqueda de los adolescentes.

europapress.es

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Niños y jóvenes más propensos a padecer pediculosis en temporada de calor: IMSS

Oaxaca de Juárez.-Altas temperaturas y descuidos en la higiene personal permiten la proliferación de epidemias de pediculosis (infestación por piojos), padecimiento que se produce principalmente en niños y adultos jóvenes; causando escozor, inflamación y enrojecimiento de la piel en la zona afectada, ya que la comezón es el síntoma fundamental de esta infección.

De acuerdo con el coordinador de gestión médica del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Andrés Jarquín Ortiz, existen tres tipos de pediculosis: la del cuero cabelludo (que es la más común), la del cuerpo y la del pubis, todas ellas causadas por diferentes tipos de piojos -parásitos aplanados que miden de 3 a 4 milímetros-, que toman el cuero cabelludo como su hábitat natural y se alimentan de sangre.

Una hembra puede depositar hasta 10 huevecillos diarios -liendres- piojos en estado larvario- que son las más fáciles de ver por su color blanco y forma ovalada, que en quince días se habrán convertido en formas adultas sexualmente fértiles, llegando a poner más de 150 huevecillos en un mes.

La forma más frecuente de adquirir piojos, explica el médico especialista del IMSS, es por el contacto cercano de persona a persona. Sin embargo, como pueden sobrevivir hasta un día fuera del ser humano, se transmiten por compartir objetos como toallas, gorras, cascos, peines, cepillos y ropa; por ello cuando se detecta a una persona con este padecimiento, hay que indagar el estado de salud de su núcleo familiar y de la comunidad a la que pertenece, para tratar de abarcar el problema integralmente e impedir tanto epidemias como reinfestaciones.

Para prevenir la aparición de estos insectos, se recomienda en primer lugar, hábitos adecuados de higiene personal, que incluyen buen aseo corporal y cambiar la ropa diariamente, de ser posible. Es muy importante la limpieza cotidiana del cabello y no utilizar artículos ajenos para su cuidado, como peines o cepillos, ya que la mala higiene, siempre está detrás de una infestación de piojos.

Una vez confirmado el padecimiento, la mejor manera de erradicar los piojos es mediante el aseo adecuado del cabello con productos que contienen piretrinas, además un cepillado enérgico diario con un cepillo escarmenador, sumergirse durante algunas unas horas en la loción todos los articulo para el cabello, lavar toallas y ropas con agua caliente, así como usar de preferencia, el cabello corto.

e-consulta.com

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Inicia Tabaquismo desde temprana edad

Written by salud familiar on Friday, December 17th, 2010 in Familia, Jovenes.

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Inicia Tabaquismo desde temprana edad

En una encuesta de Tabaquismo en Jóvenes se revela que un gran número de jóvenes han probado al menos una vez el cigarro y que no hay restricción al producto

Antonio Miranda

El tabaquismo es un problema de salud que se apodera día a día de niños y jóvenes, quienes inician en este vicio desde los 10 años, ya sea en compañía de amigos o solos.

En una encuesta de Tabaquismo en Jóvenes en el 2005, 57.8 por ciento de los adolescentes en el estado de México habían probado el cigarro alguna vez mientras 27.5 por ciento ya son fumadores activos.

50.1 por ciento está expuesto al humo del tabaco en lugares fuera del hogar; cabe mencionar que a la mitad de los jóvenes no se les negó la venta de cigarros a pesar de ser menores de edad, por lo que no hay restricción al producto.

Por otra parte, existe una encuesta Nacional de Opinión Pública sobre Espacios Libres de Humo, realizada por el Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco, CMCT, y Parametría, el cual reveló que 87 por ciento de los encuestados en el estado de México conoce la Ley General para el Control del Tabaco.

81 por ciento está de acuerdo con esta disposición. No obstante, sólo 13 por ciento piensa que se obedece ésta ley plenamente y 32 por ciento considera que se cumple, pero con varias excepciones.

El director del Instituto Mexiquense contra las Adicciones, Raúl Martín del Campo, señaló que el problema del tabaquismo en la entidad, al igual que en el resto del país, es preocupante sobre todo en los grupos más vulnerables de la población como jóvenes, niños y mujeres.

Destacó que se están realizando esfuerzos importantes para combatir el tabaquismo como la concientización de la población, la capacitación de profesionales de la salud y el fortalecimiento de los 30 Centros de Atención Primaria a las Adicciones que en breve estarán funcionando al 100% por ciento, para apoyar a la población a dejar de fumar.

Ante esto, especialistas resaltaron los beneficios de dejar de fumar, los cuales incluyen: recuperar valores normales en la presión arterial, frecuencia cardiaca y oxigenación.

Asimismo, la capacidad pulmonar se incrementa después de 72 horas de haber dejado de fumar y, después de 10 años, las probabilidades de desarrollar cáncer pulmonar, de vejiga, de laringe y enfermedades del corazón son las mismas que las de una persona que nunca ha fumado.

eluniversaledomex

http://tabaquismo-7.blogspot.com/

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Adolescentes con depresión y estrés

Written by salud familiar on Tuesday, October 26th, 2010 in Familia, Jovenes.

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Adolescentes con depresión y estrés

Las exigencias académicas y la necesidad de sentirse aceptados son algunos de los factores que más influyen en el desarrollo de estos trastornos

En la adolescencia, problemas psicológicos como la depresión o el estrés no siempre se manifiestan con las señales características en los adultos. En muchas ocasiones, la depresión queda enmascarada bajo otros síntomas, como agresividad o irritabilidad. Por este motivo, se aconseja a los padres que estén atentos a los cambios de humor de sus hijos y fomenten la comunicación con ellos.

Autor: Por JOSÉ A. RODRÍGUEZ
Fecha de publicación: 24 de octubre de 2010

La depresión y el estrés son dos de los problemas de salud más importantes en la actualidad. Y los adolescentes, inmersos en una etapa de cambios cruciales, también los sufren: uno de cada cinco padece sus consecuencias. El estrés es la respuesta automática y natural del cuerpo ante las situaciones que resultan amenazadoras o desafiantes. El entorno está en constante cambio y hay que adaptarse de manera continua. Sin embargo, cuando el estrés es excesivo pueden desarrollarse problemas psicológicos, como trastornos de ansiedad o depresión.

Señales habituales

Entre las señales del estrés habituales en esta franja de edad figuran taquicardias, aumento de la agresividad, abuso de sustancias tóxicas, como el alcohol o las drogas, y el desarrollo de alguna enfermedad física. Como destaca Esther Calvete, profesora de psicología de la Universidad de Deusto, “el estrés responde a una situación de desajuste vital”. Esta situación que lo genera es muy variada: un examen en el instituto, discusiones con los amigos o la separación de los padres. Cuando el estrés es intenso, según las peculiaridades de cada individuo, pueden surgir síntomas de diversa naturaleza: ansiedad, depresión o conducta agresiva, entre otras.

Los síntomas de la depresión en los más jóvenes pueden ser diferentes a los manifestados por adultos. No es sencillo diagnosticar una depresión durante la adolescencia, ya que en esta etapa son habituales los altibajos en el estado de ánimo. Además, indicios tan típicos de la depresión como tristeza, problemas para dormir o falta de autoestima pueden estar enmascarados por una conducta desobediente, discusiones frecuentes, consumo de drogas, etc.

En estos casos, explica Calvete, los adultos pueden interpretar que el problema del joven es de una naturaleza distinta a la depresión, pese a que un diagnóstico correcto es el paso previo necesario para una intervención adecuada. El adolescente puede mostrarse triste y apático, aunque en ocasiones manifiesta irritabilidad y reacciona de manera brusca hacia las demás personas. “Estos cambios emocionales se acompañan de pensamientos negativos o falta de autoestima, se siente rechazado o sin esperanza de que las cosas mejoren. En ocasiones, los pensamientos incluyen ideas de suicidio”, añade la experta.

Sentirse aceptado

Durante la adolescencia, ser aceptado por los demás se convierte en una necesidad psicológica fundamental. Esta necesidad de aceptación tan intensa “se debe a los estereotipos y valores que caracterizan la cultura occidental”, considera Calvete. A las chicas se les enseña, en mayor medida, que es importante agradar a los demás, lo que implica tener un aspecto físico que guste. Algunas comienzan a deprimirse a raíz de comentarios negativos sobre su aspecto físico. En muchos casos, cuando se tiene la creencia de “necesito ser aceptada por los demás, sería horrible que me rechazaran…”, cada vez que se enfrenta a una crítica o al rechazo por parte de los demás lo pasa muy mal. Si estas situaciones se repiten de forma prolongada, pueden desarrollarse los síntomas depresivos.

Un joven que tiene problemas para que le acepten cambiará algunas de sus conductas. La psicóloga Sílvia Sumell afirma que algunas señales son indicativas de que un adolescente tiene problemas para que le acepten socialmente, como el hecho de que “nunca o muy pocas veces quede con alguien, no le llamen, no se conecte a ninguna red social como Facebook, tenga problemas con los compañeros de clase (peleas) o con los profesores (contesta mal, es desafiante, etc.), no le apetece quedar con nadie, se aburre o está más irritable que de costumbre, tiene alteraciones del sueño o del apetito, o empeora su rendimiento académico”.

De la misma manera, algunos estudios señalan que a partir de los 13 ó 14 años aumentan los casos de depresión de una forma muy acusada. Este incremento se prolonga durante toda la adolescencia. Las chicas se deprimen con más frecuencia que los chicos: al final de la adolescencia, la tasa de depresión del sexo femenino es el doble que la del masculino.

Presión académica, depresión y estrés

Una de las principales causas de depresión en la adolescencia es la exigencia por obtener buenas notas. Alicia López de Fez, psicóloga en Valencia, señala que los adolescentes se quejan de la presión académica, ya que llegan a la consulta con un gran sentimiento de inseguridad y con poca confianza en sus posibilidades. En las sesiones, ganan autoconfianza y las quejas por la carga de los estudios dejan de ser tales de manera progresiva. Si se ajustan las metas a los recursos, si se establecen metas realistas, la presión académica percibida es menor y la frustración, también.

Las quejas sobre la cantidad excesiva de deberes, exámenes o trabajos que entregar y muy poco tiempo son habituales. No obstante, Sumell afirma que “no hay una presión académica generalizada, sino que los jóvenes con problemas añadidos suelen percibirlo así y, a consecuencia, su rendimiento académico queda afectado”.

Esta presión no sólo es responsabilidad de los padres. Los expertos coinciden en que hay una presión social que empuja a ser cada vez más y más competitivos. Quienes no tienen una vocación clara o están desmotivados con los estudios, pueden sufrir más. “Acuden a la consulta jóvenes sin vocación ni hábito de estudio que sobreestiman sus cualidades y que no son capaces de reconocer que sin fuerza de voluntad y sacrificio no lograrán empezar, o terminar según los casos, sus estudios universitarios”, explica López de Fez.

Por otro lado, una de las principales consecuencias de la actual crisis económica es el futuro laboral que espera a muchos de ellos. La falta de perspectivas en este terreno es un factor estresante en el final de la adolescencia y puede provocar problemas como ansiedad o depresión.

FOMENTAR LA AUTOESTIMA

El autoconcepto es la imagen que se tiene de uno mismo y la autoestima es la medida en que esa imagen gusta o no al propio individuo. La autoestima es positiva si la imagen que tiene una persona de sí misma es positiva. Sílvia Sumell explica que la autoestima se forma a lo largo de la vida según los comentarios que se reciben de los padres y de las experiencias que se viven. “Una de las funciones de las familia es ayudar a que su hijo tenga un autoconcepto de sí mismo equilibrado (adaptado a su realidad) y una autoestima positiva”, indica Sumell.

Esta profesional aconseja, en primer lugar, hacer uso del lenguaje de la autoestima: mejorar la comunicación con el adolescente y, para ello, emplear un lenguaje positivo y evitar acusaciones, ridiculizaciones y comentarios irónicos. Para que los progenitores contribuyan a fomentar una autoestima sana en sus hijos, aconseja:

  • Aceptarles tal y como son.
  • Descubrir qué tienen de especial y decírselo.
  • Tratarles con respecto y afecto.
  • Premiar sus éxitos y sus esfuerzos.
  • Ayudarles a aceptar sus propias limitaciones.
  • Colaborar para que se fijen metas razonables.
  • Ayudarles a conseguir el éxito social porque es básico para ellos.
  • Fomentar su autonomía mediante la confianza y permitirles asumir responsabilidades.
  • Entrenarles para solucionar problemas interpersonales.

consumer.es

Asma

Una encuesta relaciona la pubertad con comportamientos violentos

Written by salud familiar on Wednesday, July 14th, 2010 in Familia, Jovenes.

Un estudio australiano y estadounidense halla que la etapa intermedia de la pubertad es un periodo problemático

Por Madonna Behen
Reportera de Healthday

LUNES, 12 de julio (HealthDay News/HolaDoctor) — Un estudio de gran tamaño realizado por investigadores de Australia y Estados Unidos sugiere que la pubertad puede relacionarse con un incremento sustancial en el comportamiento agresivo y violento a nivel social.

Investigadores del Instituto de Investigación Infantil Murdoch del Real Hospital Infantil de Melbourne y la Facultad de trabajo social de la Universidad de Washington examinaron los datos de una encuesta de casi 6,000 niños de 10 a 15 años e informaron que las probabilidades de que un niño actúe con violencia son casi tres veces mayores si el niño se encuentra en la parte intermedia y final de esta etapa tan volátil en la vida en comparación con la primera etapa de la adolescencia.

“La pubertad es un periodo de transición para la juventud, tanto a nivel biológico como social”, dijo la autora principal del estudio Sheryl Hemphill, investigadora asociada del Instituto de de Investigación Infantil Murdoch. “Es importante que los padres mantengan una comunicación abierta con sus hijos y que les den la oportunidad de participar en actividades positivas para evitar la violencia y la agresión”.

Para el estudio, Hemphill y sus colegas examinaron los datos de una encuesta de un grupo de estudiantes seleccionados de forma aleatoria de quinto, séptimo y noveno grado de Victoria, Australia y el estado de Washington. Se entrevistaron aproximadamente a 1,000 estudiantes de cada grado en cada ciudad entre 2002 y 2004. El comportamiento violento se midió al analizar la respuesta de los estudiantes a dos preguntas: con qué frecuencia durante el año anterior el estudiante atacó a una persona con la idea de herirla gravemente o si golpeó a alguien tan fuerte que la persona necesitó tratamiento médico.

La encuesta también evaluó la así llamada “agresión social/ relacional” al preguntar a los estudiantes con qué frecuencia durante el año pasado habían perjudicado a otro estudiante al no dejarle entrar a su grupo de amigos o si habían contado mentiras o iniciado rumores sobre otra persona con el objetivo de provocar su rechazo entre sus otros amigos.

Los investigadores encontraron que tener amigos antisociales y un hogar disfuncional parecía incrementar las probabilidades de estos problemas, pero que la asociación entre la pubertad y los problemas de conducta se mantenía incluso después de ajustar estos factores.

Los hallazgos aparecen en la edición en línea del 12 de julio y en la edición impresa de Pediatrics.

“El estudio aporta ciertamente algunos resultados importantes que se deben seguir estudiando”, señaló Mary Alvord, psicóloga clínica en un centro privado de Rockville y Silver Spring, Maryland. Aunque advirtió que una limitación clave de la investigación fue que determinó si la conducta era violenta y agresiva socialmente sobre la base de dos puntos, “así que es importante que no se generalicen los resultados”, agregó.

“Mis observaciones en los últimos años son que, aunque los niños de menor edad se pelean y se dan golpes entre ellos, las consecuencias no son tan graves como en los niños más grandes porque los adolescentes suelen estar menos vigilados y controlados por los adultos, por lo tanto se dejan influenciar más por sus pares y son más propensos a reaccionar de forma exagerada”, anotó.

Alvord estuvo de acuerdo con Hemphill sobre la importancia de que los padres se involucren en esta etapa del desarrollo. “Hable siempre con su hijo adolescente sobre cómo le van las cosas, de sus frustraciones, fracasos, éxitos, intentos y esfuerzos. Con frecuencia, conducir con ellos a cualquier lugar resulta en una buena conversación porque están más receptivos”, destacó.

También recomienda a los padres que presten mucha atención a los amigos de sus hijos. “Una investigación mostró que los adolescentes son menos propensos a la violencia cuando los padres monitorizan las interacciones con sus iguales y sus actividades. Con frecuencia, esto implica hablar con otros padres para saber lo que hacen los amigos de sus hijos”, señaló.

healthfinder.gov

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En un estudio a largo plazo, los adolescentes tenían mejores puntuaciones de logros académicos

Por Karen Pallarito
Reportero de Healthday

VIERNES, 14 de mayo (HealthDay News/DrTango) — Elegir una buena fuente de atención infantil hace una diferencia no sólo en los años preescolares, sino también cuando el niño llega a la adolescencia, según sugiere una investigación reciente.

A los quince años, los niños que habían recibido una atención de mayor calidad puntuaron mejor en pruebas de logros cognitivos y académicos que sus pares que recibieron una atención de calidad más baja, según encontró el estudio. La mejora fue comparable con la observada antes entre niños de cuatro años y medio de edad que entraban a kínder y que tenía una atención de alta calidad.

“Parece que los niños conservan esa pequeña ganancia que observamos antes del kindergarten, una mejora pequeña, pero que cuenta”, aseguró la autora del estudio, Deborah Lowe Vandell, profesora y catedrática de educación de la Universidad de California en Irvine.

Esa ventaja académica se observa a través del espectro socioeconómico, desde los niños más ricos hasta los más pobres, lo que sugiere que “realmente hay algo que da a los niños un pequeño impulso en términos de preparación para la escuela”, añadió James A. Griffin, subjefe de la Rama de desarrollo y conducta infantiles del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano Eunice Kennedy Shriver de Rockville, Maryland.

El estudio es el primero en documentar los efectos a largo plazo de la atención infantil no relacionada con parientes en una población diversa, según la Society for Research in Child Development, que edita la revista Child Development. Los hallazgos aparecen en la edición de mayo y junio.

En cuanto a los padres, el estudio debe darles algo de consuelo.

“Si se puede obtener una atención infantil de mejor calidad, es algo positivo. Si a veces no es la mejor de todas, no es una tragedia”, apuntó W. Steven Barnett, codirector del Instituto Nacional de Investigación en Educación Temprana de la Universidad de Rutgers en New Brunswick, Nueva Jersey.

Sin embargo, Barnett sugiere que la muestra del estudio, que incluyó atención con sede en centros, atención prestada en el hogar del niño por un cuidador que no era su pariente, y atención provista en el hogar de otra persona, tal vez no represente todo el rango de calidad. Cita investigaciones que muestran efectos iniciales más contundentes en programas de educación preescolar diseñados específicamente para ayudar a los niños a prepararse para el aprendizaje.

Explicó que mayores diferencias en la calidad de los programas infantiles de preparación resultarán en mayores diferencias en los resultados académicos.

Los 1,364 niños del estudio habían sido evaluados de forma periódica desde el mes de edad como parte del Estudio de atención infantil temprana y desarrollo juvenil, el estudio más completo y de mayor duración sobre la atención infantil en EE. UU.

Para determinar si los efectos de la calidad de la atención infantil persistían en la adolescencia, y si emergía algún efecto nuevo, los investigadores examinaron la calidad de la atención, el número de horas que el niño recibía atención, y el tipo de atención.

La calidad se definió en términos de la calidez, la sensibilidad a las necesidades de los niños y la estimulación cognitiva que los cuidadores prestaban a los pequeñines.

Aunque el estudio siguió a las experiencias de los niños, no fue diseñado para determinar causa y efecto.

El análisis actual tampoco evaluó los resultados de los adolescentes según habían recibido o no atención infantil. Pero informes anteriores del estudio mostraron que los niños que recibían atención infantil de forma rutinaria puntuaban más que los niños que no, apuntó Vandell.

Además de mejores puntuaciones, la atención de calidad también se asoció con menos problemas conductuales a los quince años.

Por otra parte, los adolescentes que habían pasado más tiempo en atención infantil reportaban más conductas de toma de riesgos e impulsividad frente a los que habían pasado menos tiempo.

“Creo que la advertencia aquí es que no sólo los efectos son pequeños, sino que relativamente hablando, el número de conductas impulsivas y de toma de riesgo autorreportadas por estos jóvenes era relativamente bajo”, advirtió Griffin.

En otro estudio que aparece en la misma revista, los investigadores midieron los niveles de la hormona del estrés cortisol en 150 bebés de tres y cuatro años de edad, la mayoría blancos, de familias de clase media, que asistían a una guardería hogareña con licencia todo el día.

Frente a los niveles de cortisol en casa, los niveles de cortisol de 40 por ciento de los niños estaban suficientemente elevados en la guardería para indicar que sufrían de estrés.

Los aumentos en el cortisol fueron mayores en situaciones en que los cuidadores se mostraban intrusivos o controladores. Las niñas con los mayores aumentos actuaban de forma ansiosa y cautelosa en la guardería, mientras que los niños se mostraban enojados y agresivos.

“Estos hallazgos indican que la conducta del proveedor de atención se asocia tanto con qué tan bien funcionan los niños en la guardería como con el nivel de elevación del cortisol”, advirtió en un comunicado de prensa la autora del estudio Megan R. Gunnar, de la Universidad de Minnesota.

healthfinder.gov

El castigo físico podría hacer que un niño sea más agresivo

Written by salud familiar on Tuesday, April 13th, 2010 in Familia, Infantil, Jovenes.

Un estudio sugiere que el castigo corporal a los tres años se relaciona con cambios de conducta a los 5

Por Amanda Gardner
Reportera de Healthday

LUNES, 12 de abril (HealthDay News/DrTango) –Castigar físicamente a los niños a los tres años parece provocar un comportamiento más agresivo a los cinco años, aunque se tome en cuenta el nivel de agresión inicial del niño.

En otras palabras, el antiguo enfoque “te daré una razón para que llores” parece tener un efecto contraproducente, según sugiere una investigación reciente.

“Todos sabemos que los niños necesitan orientación y disciplina, pero los padres deben centrarse en las formas positivas y no físicas de la disciplina, como el tiempo fuera (time outs) y evitar el castigo físico”, dijo la autora del estudio Catherine Taylor, profesora asistente de ciencias de la salud comunitaria de la Facultad de salud pública y medicina tropical de Tulane en Nueva Orleáns.

El castigo corporal, en el que los azotes son una forma relativamente menor, pueden tener también mayores implicaciones, de acuerdo con los expertos.

“El artículo hace énfasis en qué tan eficaz es el enfoque de crianza positiva para romper el círculo de violencia y su potencial para reducir los niveles de violencia de nuestra sociedad”, dijo la Dra. Kathryn J. Kotrla, directora de psiquiatría y ciencias del comportamiento del Centro de Ciencias de la Salud de la Facultad de medicina de la Texas A&M en el campus Round Rock.

Estudios previos también han establecido una relación entre el castigo corporal y la agresión en los niños, pero ninguno ha controlado tantos factores como esta nueva investigación, que aparece en la edición de mayo de Pediatrics.

Muchas organizaciones, incluida la Academia Estadounidense de Pediatría, desaconsejan el uso del castigo corporal. Se calcula que entre el 35 y el 90 por ciento de los padres todavía utiliza esta forma de disciplina con sus hijos.

Para el nuevo estudio, casi 2,500 madres respondieron a preguntas sobre la frecuencia con que habían azotado a sus hijos de tres años durante el mes anterior. También se les preguntó por el nivel de agresión del niño a los 3 años así como por varios factores de riesgo parentales tales como depresión materna, uso de alcohol y violencia entre otros miembros de la familia.

Casi la mitad de las madres dijo que no había azotado a sus hijos el mes anterior, mientras que el 27.9 por ciento informó que los azotó una o dos veces y en una proporción similar.

Los niños de tres años que habían sido azotados dos o más veces en el mes anterior tenían una probabilidad 50 por ciento mayor de ser agresivos a los cinco años, de acuerdo con el estudio.

El estudio no pudo demostrar una relación de causa y efecto, pero es la investigación más sólida de su tipo hasta la fecha, señalaron los investigadores.

“Sabemos que los niños aprenden lo que ven hacer a sus padres, así que si usted le pega a un niño por cualquier motivo, le está enseñando que golpear o actuar de forma violenta es lo correcto”, señaló Taylor.

“Otra teoría”, agregó, “es que entre más veces se castigue físicamente a un niño por cualquier razón, más estrés sentirán, lo que puede afectar su desarrollo cerebral y emocional, además de su comportamiento”.

La psicóloga Robin Gurwitch, coordinadora del programa del Centro Nacional de Crisis Escolar y Duelo, estuvo de acuerdo. “Este estudio subraya de forma más contundente que otras investigaciones anteriores que el castigo corporal a una edad temprana se asocia con más agresión posterior”, señaló. “Cómo podemos ayudar a los padres a pensar en otras estrategias más efectivas que el castigo corporal, de las que existen muchas. Los padres necesitan idear varias posibilidades”.

Kotrla agregó, “Este estudio sugiere que los legisladores estatales y federales deberían abordar el tema del castigo corporal y la forma de evitarlo para reducir el costo de violencia social a través de una crianza más eficaz”.

http://healthfinder.gov

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