Familias reconstituidas

by salud familiar on 29/03/2011

in Familia

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Familias reconstituidas

CÓMO LOGRAR EL EQUILIBRIO

Por Ileana Delgado Castro

Se casó en plena adolescencia, con tan solo 16 años, cuando salió embarazada de su primer hijo. Pero después de un patrón de maltrato emocional por parte de su marido, de soledad y adulterio, decidió divorciarse y comenzar una nueva vida.

Para entonces, era la madre de tres niños, de 5, 2 y 1 año respectivamente y apenas tenía 20 primaveras. Pero lo que menos imaginaba Rosa González era que muy pronto, en un retiro religioso, conocería a Félix Muñoz, su futuro marido, con el que ya lleva 30 años de casada.

Así comenzó lo que hoy se conoce como una “familia reconstituida” en la que, de entrada, ella aportaba tres hijos pequeños.

“Nos casamos al año de habernos conocido. Y decidimos no tener hijos en común en ese momento porque él quería acostumbrarse a tener una familia”, recuerda Rosa, quien destaca que durante el año de noviazgo, él le regalaba pañales desechables, pan y flores.

La relación, sin embargo, no estuvo exenta de retos. Él era hijo único y nunca se había casado. Y aunque ella afirma que sus suegros nunca la rechazaron, sí cree que para ellos fue un “shock” la decisión de su hijo.

“Una de las situaciones a la que uno se enfrenta es el entorno, ya sea la pareja anterior, los hijos y hasta la misma familia. En mi caso, él les dijo a sus padres que yo era la mujer con la que quería estar y hoy mi suegra me dice que fue lo mejor que le pudo pasar”, cuenta Rosa, mientras acepta que, al principio, ella también cometió algunos errores por el temor de que le fuera a pasar lo mismo que en la relación anterior.

“Hasta que un día él me dijo que no iba a pagar los platos que rompió otro y me explicó que estaba conmigo porque me amaba y que le diera esa oportunidad. Eso me dio mucha seguridad y me di cuenta de que podía confiar en él”, agrega Rosa, tras indicar que tres años después, tuvieron el primer hijo en común y más tarde, una niña que hoy tiene 13.

Bastante común

El matrimonio de Rosa y Félix no es único. Es más, parece que en los últimos años, la familia reconstituida es bastante común en la sociedad moderna, tanto en Puerto Rico como en el resto del mundo.

Según los consejeros profesionales Edna Landrón González y Juan Marrero Toledo, del Centro de Consejería Esperanza, una familia reconstituida es aquella formada por una pareja que, al menos uno de ellos -o ambos- tiene un hijo de una relación anterior. Según Marrero, en Latinoamérica se les llama familias ensambladas y en Estados Unidos se conocen como “Step Family” que en español, sería familiastra.

Pero no importa como se les llame, la realidad es que estas familias están creciendo bastante rápido debido a la alta tasa de divorcio que hay hoy día, indica la psicóloga clínica Thalia Cuadrado, quien cree que “eventualmente ese tipo de familia va a ser la típica” en nuestra sociedad.

Cabe destacar, sin embargo, que estas parejas también corren un alto riesgo de disolverse nuevamente si sus integrantes no logran superar la etapa crítica de la relación entre padres e hijastros y llegar a una situación de equilibrio.

En el matrimonio de Rosa y Félix, por ejemplo, ella dice que la “química” entre sus hijos y su nuevo esposo fue muy buena. Aunque destaca el hecho de que eran muy pequeños y vieron en el hombre, la figura paternal que tanto necesitaban.

“Él los empezó a querer desde antes de casarnos. Pero cuando nos casamos, mi madre se quedó con los niños por seis meses. Así que primero pudimos ser pareja. Pero luego él mismo fue y le dijo que se los llevaba porque estaba preparado para que estuvieran en la casa con nosotros”, relata Rosa.

Precisamente, dice que antes llegaron a unos acuerdos y ella le dio la “apertura necesaria” para que él los disciplinara y fuera una figura importante en la vida de sus hijos. No obstante, destaca que él nunca trató de que los niños le dijeran papi “aunque en mi casa nunca se menciona la palabra padrastro”. Además, afirma que a los niños siempre se les habló de que tenían un padre biológico. Hoy día, esos niños -que ya son adultos casados y con hijos- le dicen papá a Félix, mientras que al padre biológico lo llaman por su nombre.

Sin embargo, no siempre es así. Especialmente, porque se van a enfrentar a conflictos adicionales a los que normalmente tiene la familia tradicional. Entre ellos, Marrero menciona lo que él denomina como “arrastres” de la relación anterior.

“Muchas veces llegan a una nueva relación, pero no han resuelto los conflictos del pasado y los quiere resolver con su nueva pareja. Por ejemplo, si tuve un problema de infidelidad y no lo resolví, cuando entro a una nueva relación, mis inseguridades por aquel conflicto, los va a pagar la nueva pareja”, explica el consejero, quien también se refiere a otros aspectos que van a incidir en esa nueva relación de familia.

Por ejemplo, menciona a los hijos propios, los del nuevo esposo o esposa, la llegada de un hijo común, los nuevos suegros, los ex suegros y la ex parejas de ambos, entre muchos otros aspectos. “O sea que se complica bastante si se compara con los conflictos o retos que puede tener una familia tradicional”, indica Marrero, tras recomendar que se establezcan pautas claras desde el principio, que se respeten y se dialogue frecuentemente sobre ellas en caso de que se deban reformular.

En ese sentido, dice Rosa, por experiencia propia, ella recomienda que la nueva pareja no se deje influenciar por los entornos familiares o las amistades. “Además, tiene que haber mucha comunicación entre la pareja y ponerse de acuerdo en cómo van a manejar la situación y poner los puntos claros desde un principio. Y, si es necesario, buscar consejería y apoyo. Pero no se debe cerrar las puertas al amor”, recomienda Rosa.

Paciencia y comunicación

Si difícil es casarse, tener hijos y mantener una relación a flote, dice la psicóloga Cuadrado, más lo es casarse con una persona que ya tiene hijos. Y se puede complicar aún más, si ambos tienen hijos de relaciones previas.

“Hay parejas atípicas que se toman mucho tiempo para trabajar con los procesos y terminan teniendo unas experiencias muy bonitas. Pero hay que tener mucha paciencia. Las familias no son instantáneas, los procesos y las relaciones tampoco. Por eso es que hay que darle tiempo para que se desarrollen y de alguna manera puedan hacer algo todos juntos”, recomienda Cuadrado.

Pero uno de los problemas, agrega la psicóloga, es que muchas parejas que quieren rehacer sus vidas y formar nuevas familias, tienen mucha prisa y no se dan el tiempo necesario.

“Lo más importante que le puedo decir a una persona que se encuentra en esa situación es que lo tomen con calma, algo que usualmente no hacen. Con la desesperación de juntarse y pasar el mayor tiempo juntos, comienzan a empastelar las cosas de tal forma que obvian un montón de procesos”, advierte Cuadrado.

La psicóloga concuerda con Marrero, en que primero se tiene que trabajar con el duelo, la desconfianza, desilusión, decepción e inseguridad que traen de una experiencia que, de alguna forma no fue buena porque terminó en divorcio.

“Es una persona, que por esa experiencia, es más suspicaz y desconfiada que la persona que nunca se ha casado. Así que tiene que tomarse el tiempo para trabajar esos ‘issues’ entre ellos”, recomienda Cuadrado, quien también enfatiza en que se tomen en cuenta los sentimientos de los hijos ante la nueva situación.

“Ella puede tener una relación maravillosa y él ser el hombre de su vida. Pero su hijo no tiene nada que ver con eso y si no se le da tiempo para que se conozcan, terminas teniendo unos conflictos enormes y la pareja se va a afectar”, advierte la psicóloga. Pero está de acuerdo que se puede lograr una buena experiencia si se entiende que las “familias no son instantáneas” y que no porque ames a ese hombre y sea “el amor de tu vida”, tus hijos tengan que “tragárselo”.

Sin embargo, si se logra un equilibrio entre todos los integrantes de ese hogar, se desarrolla un ambiente de mayor flexibilidad, creatividad y tolerancia, lo que redundan en un lugar rico de intercambio y experimentación de nuevas formar de relacionarse.

Algunos retos

Muchas familias reconstituidas se tienen que enfrentar a situaciones que pueden ser estresantes. Entre ellas:

• Intromisión de cónyuges anteriores, intolerancia de las dos familias y el rechazo de los hijos hacia los nuevos integrantes de la familia.

• Si existen dos hogares, los hijos (sobre todo, los adolescentes) pueden chantajear con irse al otro si no se les deja hacer lo que desean. También es frecuente que los hijos se conviertan en los informadores, para ambos padres, de lo que hace el otro.

• Dificultad para que los hijos de ambos matrimonios se integren debido a que son disciplinados de forma diferente o no aceptan las nuevas reglas.

• Boicot de los hijos hacia la nueva pareja, lo que puede provocar que éste sea más autoritario o agresivo y el padre o madre biológica acabe poniéndose del lado de sus hijos abriéndose una brecha entre la pareja.

• Celos del progenitor ausente hacia la relación de sus hijos con el nuevo cónyuge.

• Pérdida de las barreras o límites sexuales: entre padrastro e hijastros y entre hermanastros.

• Discusiones económicas, especialmente si el ex-cónyuge no paga lo que debe.

Se puede lograr

Los hogares reconstituidos, recomiendan los expertos entrevistados, deben tomarse el tiempo para facilitar que todos los integrantes de la familia se adapten a las nuevas reglas y se vaya creando un sentido de pertenencia. Para lograrlo aconsejan que:

• No te apresures a tomar decisiones de juntar a los hijos de ambos matrimonios. “Todo depende de la edad de los niños. Si son pequeños, usualmente es mucho más fácil. Pero cuando son adolescentes es más complicado y debe hacerse poco a poco”, recomienda Thalia Cuadrado.

• Debes acordar con anticipación el rol que desempeñará cada uno en la crianza de los hijos, así como los cambios en las reglas del hogar que pudieran ser necesarios.

• El matrimonio debe sacar tiempo para ellos y compartir sin la presencia de los hijos.

• Trata de establecer una relación amigable con los hijos de tu esposo o esposa. Pero no te impongas.

• No obligues a tus hijos a que sean afectuosos con el padrastro o madrastra, ni con sus nuevos hermanastros.

• Ten en cuenta que, en general, los niños parecen aceptar a un padrastro con mayor rapidez que las niñas.

• Fomenta las relaciones fluidas y cooperativas entre familias biológicas y reconstituidas.

• Ayuda a tus hijos a expresar los sentimientos que les provocan los padres biológicos y los padrastros.

Fuente: Centro de Consejería Esperanza (787-772-9315/ 787-604-4831)

elnuevodia.com

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