Un estudio de especialistas de Salud Mental del Consorcio Hospitalario Provincial de Castellón indica que una buena relación con la madre durante la etapa de infancia y juventud previene en la edad adulta la aparición del trastorno límite de la personalidad, conocido como “doble personalidad”.
l investigación ha sido publicada en la revista “Adicciones” bajo el título de “Estudio sobre aspectos etiológicos de la patología dual”, y ha sido elaborada, entre otros, por los doctores Matías Real y Gonzalo Haro, del Servicio de Psiquiatría del Consorcio.

Ambos recuerdan que existían estudios previos que manifestaban que una familia desestructurada “puede conllevar el consumo de drogas, problemas de conducta en la adolescencia y la aparición del trastorno de la personalidad en la vida adulta”.

Sin embargo, el objetivo de esta investigación, según Real, era “evaluar una parte de la interacción entre los antecedentes familiares, la dinámica familiar, los trastornos de conducta, los trastornos por uso de sustancias y los trastornos de personalidad”.

Los resultados han indicado que evaluando los elementos “de manera transversal” se puede observar “una compleja interrelación de estos aspectos”, y han concluido que “parece no existir una única causa para que se desarrollen problemas de personalidad”, sino que “tienen que juntarse varios factores”.

Así, los doctores han destacado en su estudio la importancia de “la carga genética heredada en el trastorno límite”, ya que los pacientes drogodependientes con familiares alcohólicos pueden tener casi tres veces más riesgo de padecer dicho trastorno de la personalidad.

Sin embargo, el factor genético “no es suficiente”, ya que la relación de estos pacientes durante su infancia y adolescencia con su madre es también un aspecto determinante en la aparición de “doble personalidad”, pues aquellos niños que no desarrollaron un vínculo afectivo con su madre tienen más predisposición.

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En un estudio a largo plazo, los adolescentes tenían mejores puntuaciones de logros académicos

Por Karen Pallarito
Reportero de Healthday

VIERNES, 14 de mayo (HealthDay News/DrTango) — Elegir una buena fuente de atención infantil hace una diferencia no sólo en los años preescolares, sino también cuando el niño llega a la adolescencia, según sugiere una investigación reciente.

A los quince años, los niños que habían recibido una atención de mayor calidad puntuaron mejor en pruebas de logros cognitivos y académicos que sus pares que recibieron una atención de calidad más baja, según encontró el estudio. La mejora fue comparable con la observada antes entre niños de cuatro años y medio de edad que entraban a kínder y que tenía una atención de alta calidad.

“Parece que los niños conservan esa pequeña ganancia que observamos antes del kindergarten, una mejora pequeña, pero que cuenta”, aseguró la autora del estudio, Deborah Lowe Vandell, profesora y catedrática de educación de la Universidad de California en Irvine.

Esa ventaja académica se observa a través del espectro socioeconómico, desde los niños más ricos hasta los más pobres, lo que sugiere que “realmente hay algo que da a los niños un pequeño impulso en términos de preparación para la escuela”, añadió James A. Griffin, subjefe de la Rama de desarrollo y conducta infantiles del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano Eunice Kennedy Shriver de Rockville, Maryland.

El estudio es el primero en documentar los efectos a largo plazo de la atención infantil no relacionada con parientes en una población diversa, según la Society for Research in Child Development, que edita la revista Child Development. Los hallazgos aparecen en la edición de mayo y junio.

En cuanto a los padres, el estudio debe darles algo de consuelo.

“Si se puede obtener una atención infantil de mejor calidad, es algo positivo. Si a veces no es la mejor de todas, no es una tragedia”, apuntó W. Steven Barnett, codirector del Instituto Nacional de Investigación en Educación Temprana de la Universidad de Rutgers en New Brunswick, Nueva Jersey.

Sin embargo, Barnett sugiere que la muestra del estudio, que incluyó atención con sede en centros, atención prestada en el hogar del niño por un cuidador que no era su pariente, y atención provista en el hogar de otra persona, tal vez no represente todo el rango de calidad. Cita investigaciones que muestran efectos iniciales más contundentes en programas de educación preescolar diseñados específicamente para ayudar a los niños a prepararse para el aprendizaje.

Explicó que mayores diferencias en la calidad de los programas infantiles de preparación resultarán en mayores diferencias en los resultados académicos.

Los 1,364 niños del estudio habían sido evaluados de forma periódica desde el mes de edad como parte del Estudio de atención infantil temprana y desarrollo juvenil, el estudio más completo y de mayor duración sobre la atención infantil en EE. UU.

Para determinar si los efectos de la calidad de la atención infantil persistían en la adolescencia, y si emergía algún efecto nuevo, los investigadores examinaron la calidad de la atención, el número de horas que el niño recibía atención, y el tipo de atención.

La calidad se definió en términos de la calidez, la sensibilidad a las necesidades de los niños y la estimulación cognitiva que los cuidadores prestaban a los pequeñines.

Aunque el estudio siguió a las experiencias de los niños, no fue diseñado para determinar causa y efecto.

El análisis actual tampoco evaluó los resultados de los adolescentes según habían recibido o no atención infantil. Pero informes anteriores del estudio mostraron que los niños que recibían atención infantil de forma rutinaria puntuaban más que los niños que no, apuntó Vandell.

Además de mejores puntuaciones, la atención de calidad también se asoció con menos problemas conductuales a los quince años.

Por otra parte, los adolescentes que habían pasado más tiempo en atención infantil reportaban más conductas de toma de riesgos e impulsividad frente a los que habían pasado menos tiempo.

“Creo que la advertencia aquí es que no sólo los efectos son pequeños, sino que relativamente hablando, el número de conductas impulsivas y de toma de riesgo autorreportadas por estos jóvenes era relativamente bajo”, advirtió Griffin.

En otro estudio que aparece en la misma revista, los investigadores midieron los niveles de la hormona del estrés cortisol en 150 bebés de tres y cuatro años de edad, la mayoría blancos, de familias de clase media, que asistían a una guardería hogareña con licencia todo el día.

Frente a los niveles de cortisol en casa, los niveles de cortisol de 40 por ciento de los niños estaban suficientemente elevados en la guardería para indicar que sufrían de estrés.

Los aumentos en el cortisol fueron mayores en situaciones en que los cuidadores se mostraban intrusivos o controladores. Las niñas con los mayores aumentos actuaban de forma ansiosa y cautelosa en la guardería, mientras que los niños se mostraban enojados y agresivos.

“Estos hallazgos indican que la conducta del proveedor de atención se asocia tanto con qué tan bien funcionan los niños en la guardería como con el nivel de elevación del cortisol”, advirtió en un comunicado de prensa la autora del estudio Megan R. Gunnar, de la Universidad de Minnesota.

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Un estudio halla que su voz funciona tan bien como un abrazo para regular hormonas en los cerebros de las chicas

MIÉRCOLES, 12 de mayo (HealthDay News/DrTango) — Para las hijas en busca de una influencia reconfortante, escuchar el relajante sonido de la voz de su madre por el teléfono puede suscitar tanto estrés inducido por las hormonas como un abrazo real, según revela una investigación reciente sobre la química cerebral.

La conclusión surge de una revisión comparativa sobre cómo podría conducir la comunicación vocal a cambios en las cantidades de dos hormonas que ocurren naturalmente que tienen que ver con la regulación de la ansiedad y el estrés.

Según los científicos de la Universidad de Wisconsin-Madison, las hijas estresadas experimentan una reducción igualmente significativa en los niveles de cortisol, una hormona del estrés luego de la exposición al toque o a la voz de la madre.

Al mismo tiempo, los investigadores hallaron que cualquiera de las dos formas de intervención materna pareció estimular una variación simultánea en los niveles de oxitocina, la llamada “hormona del amor”.

Se observó el hallazgo entre un grupo de niñas entre 7 y 12 años que se confrontó inicialmente con la resolución de una serie de problemas matemáticos y con intervenir públicamente frente a extraños. La tarea promovió un aumentó en los niveles de cortisol y el inicio del estrés.

Posteriormente, los niños fueron divididos en tres grupos, uno que recibió consuelo personal de sus madres, otro que habló con su madre por teléfono y un tercero que vio un video de 75 minutos diseñado para no suscitar una respuesta emocional.

El resultado fue que tanto el contacto materno personal como telefónico logró un alivio igualmente sustancial y duradero del estrés y la ansiedad entre las niñas.

“Las niñas que lograron interactuar con sus madres virtualmente tuvieron la misma respuesta hormonal, bien fuera que interactuaran en persona o por teléfono”, señaló en un comunicado de prensa Leslie Seltzer, autora del estudio y antropóloga biológica de la Universidad Wisconsin-Madison.

Seltzer y sus colegas informan sobre los hallazgos en la edición del 12 de mayo de Proceedings of the Royal Society B.

En el estudio actual no participaron niños. De hecho, el equipo de investigación sugirió que la regulación del estrés en realidad podría variar según el sexo y las mujeres podrían decidir fortalecer sus vínculos sociales como respuesta al estrés, mientras que los hombres podrían optar por una estrategia de huir o luchar.

healthfinder.gov

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Un estudio halla que incluso los padres con más educación necesitan más ayuda con los regímenes farmacológicos que salvan vidas

LUNES, 3 de mayo (HealthDay News/DrTango) — Un estudio reciente sugiere que los padres con frecuencia cometen errores cuando administran medicamentos a sus hijos que tienen enfermedades crónicas.

“Administrar estos medicamentos exactamente de la manera correcta es vital y a veces salva las vidas de los niños que tienen afecciones crónicas”, señaló en una declaración la Dra. Kathleen E. Walsh, autora líder del estudio y profesora asistente de pediatría de la Facultad de medicina de la Universidad de Massachusetts.

Los autores del estudio alcanzaron sus conclusiones luego de visitar los hogares de 83 niños y adultos entre los 6 meses y los 20 años que tenían enfermedades crónicas. Los pacientes tenían cáncer, enfermedad de células falciformes y epilepsia.

Los investigadores revisaron 544 medicamentos y observaron 166 que se estaban administrando. Dos médicos dieron seguimiento analizando los resultados.

El estudio informa que las madres administraron medicamentos 79 por ciento de las veces, mientras que los padres apenas 7 por ciento de las veces. Otros cuidadores lo hicieron 14 por ciento de las veces.

A pesar del nivel superior de educación entre los padres, 37 por ciento tenía títulos universitarios y 12 por ciento tenía títulos de posgrado, hubo errores frecuentes. “Por ejemplo, visitamos familias que no usaron la jeringa adecuada para medir los medicamentos líquidos o un cortador para pastillas, lo que hacia que los niños recibieran muy poco analgésico o quimioterapia”, aseguró Walsh.

Los investigadores notaron 128 errores con medicamentos, como medicamentos para quimioterapia marcados de manera incorrecta y dosis insuficientes de analgésicos. De esos errores, 73 podrían haber perjudicado a los niños y 10 lo hicieron. (Un error fue causado por una etiqueta incorrecta sobre la dosis de quimioterapia, que indicaba seis tabletas diarias cuando se suponía que el niño debía recibir siete a la semana).

Los investigadores escriben que los padres necesitan ayuda para administrar regímenes farmacológicos complicados, incluso si tienen educación avanzada. “Si los padres o los cuidadores no están seguros de cómo administrar exactamente un medicamento, deben preguntarle al médico del niño”, sentenció Walsh.

El estudio debe ser presentado el lunes en la reunión anual de las Pediatric Academic Societies en Vancouver (Canadá).

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Ayude a sus hijos a ser activos

by salud familiar on 30/04/2010


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Únase a ellos y haga que sea divertido, señala un grupo

DOMINGO, 11 de abril (HealthDay News/DrTango) — Es fácil ayudar a que los niños hagan los 60 minutos diarios recomendados de actividad física, de acuerdo con la Alliance for a Healthier Generation.

Si empiezan por primera vez, únase a ellos. Esa es la mejor forma de persuadir a los niños para que sean activos. Por lo que además compartirá la diversión y los beneficios de salud.

El grupo también sugiere que los adultos:

  • Animen a los niños a montar en bicicleta, patines y monopatín. Asegúrese de que llevan cascos y protectores.
  • Enséñeles a los niños a caminar cada vez que les sea posible, por ejemplo a la casa de un amigo, a la tienda, alrededor del centro comercial o cualquier otro sitio que sea seguro para caminar. Si no tienen un destino en particular, sugiérales que saquen al perro a caminar.
  • Ponga música y bailen. No tiene que ser formal ni perfecto, simplemente divertido.
  • Los deportes organizados no son la única forma de disfrutar de actividades en equipo. Los niños se pueden reunir con unos cuantos amigos y jugar hockey al aire libre, tirar un par de canastas, patear una pelota de fútbol o jugar béisbol o fútbol americano. Consulte los centros de recreación del vecindario para conocer los horarios de los gimnasios y de actividades como el tenis y la natación.
  • Enséñeles a los niños cómo se pueden mantener jóvenes y sanos al hacer actividades como saltar la cuerda, jugar a la rayuela, a saltar la cuerda, juegos de persecución, al escondite, kickball, T-ball, al aro de hula hula o a volar cometas.

La Alliance for a Healthier Generation está asociada a la American Heart Association y a la William J. Clinton Foundation.

healthfinder.gov

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Un estudio sugiere que el castigo corporal a los tres años se relaciona con cambios de conducta a los 5

Por Amanda Gardner
Reportera de Healthday

LUNES, 12 de abril (HealthDay News/DrTango) –Castigar físicamente a los niños a los tres años parece provocar un comportamiento más agresivo a los cinco años, aunque se tome en cuenta el nivel de agresión inicial del niño.

En otras palabras, el antiguo enfoque “te daré una razón para que llores” parece tener un efecto contraproducente, según sugiere una investigación reciente.

“Todos sabemos que los niños necesitan orientación y disciplina, pero los padres deben centrarse en las formas positivas y no físicas de la disciplina, como el tiempo fuera (time outs) y evitar el castigo físico”, dijo la autora del estudio Catherine Taylor, profesora asistente de ciencias de la salud comunitaria de la Facultad de salud pública y medicina tropical de Tulane en Nueva Orleáns.

El castigo corporal, en el que los azotes son una forma relativamente menor, pueden tener también mayores implicaciones, de acuerdo con los expertos.

“El artículo hace énfasis en qué tan eficaz es el enfoque de crianza positiva para romper el círculo de violencia y su potencial para reducir los niveles de violencia de nuestra sociedad”, dijo la Dra. Kathryn J. Kotrla, directora de psiquiatría y ciencias del comportamiento del Centro de Ciencias de la Salud de la Facultad de medicina de la Texas A&M en el campus Round Rock.

Estudios previos también han establecido una relación entre el castigo corporal y la agresión en los niños, pero ninguno ha controlado tantos factores como esta nueva investigación, que aparece en la edición de mayo de Pediatrics.

Muchas organizaciones, incluida la Academia Estadounidense de Pediatría, desaconsejan el uso del castigo corporal. Se calcula que entre el 35 y el 90 por ciento de los padres todavía utiliza esta forma de disciplina con sus hijos.

Para el nuevo estudio, casi 2,500 madres respondieron a preguntas sobre la frecuencia con que habían azotado a sus hijos de tres años durante el mes anterior. También se les preguntó por el nivel de agresión del niño a los 3 años así como por varios factores de riesgo parentales tales como depresión materna, uso de alcohol y violencia entre otros miembros de la familia.

Casi la mitad de las madres dijo que no había azotado a sus hijos el mes anterior, mientras que el 27.9 por ciento informó que los azotó una o dos veces y en una proporción similar.

Los niños de tres años que habían sido azotados dos o más veces en el mes anterior tenían una probabilidad 50 por ciento mayor de ser agresivos a los cinco años, de acuerdo con el estudio.

El estudio no pudo demostrar una relación de causa y efecto, pero es la investigación más sólida de su tipo hasta la fecha, señalaron los investigadores.

“Sabemos que los niños aprenden lo que ven hacer a sus padres, así que si usted le pega a un niño por cualquier motivo, le está enseñando que golpear o actuar de forma violenta es lo correcto”, señaló Taylor.

“Otra teoría”, agregó, “es que entre más veces se castigue físicamente a un niño por cualquier razón, más estrés sentirán, lo que puede afectar su desarrollo cerebral y emocional, además de su comportamiento”.

La psicóloga Robin Gurwitch, coordinadora del programa del Centro Nacional de Crisis Escolar y Duelo, estuvo de acuerdo. “Este estudio subraya de forma más contundente que otras investigaciones anteriores que el castigo corporal a una edad temprana se asocia con más agresión posterior”, señaló. “Cómo podemos ayudar a los padres a pensar en otras estrategias más efectivas que el castigo corporal, de las que existen muchas. Los padres necesitan idear varias posibilidades”.

Kotrla agregó, “Este estudio sugiere que los legisladores estatales y federales deberían abordar el tema del castigo corporal y la forma de evitarlo para reducir el costo de violencia social a través de una crianza más eficaz”.

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Ayude a sus hijos a ser activos

by salud familiar on 13/04/2010

Únase a ellos y haga que sea divertido, señala un grupo

DOMINGO, 11 de abril (HealthDay News/DrTango) — Es fácil ayudar a que los niños hagan los 60 minutos diarios recomendados de actividad física, de acuerdo con la Alliance for a Healthier Generation.

Si empiezan por primera vez, únase a ellos. Esa es la mejor forma de persuadir a los niños para que sean activos. Por lo que además compartirá la diversión y los beneficios de salud.

El grupo también sugiere que los adultos:

  • Animen a los niños a montar en bicicleta, patines y monopatín. Asegúrese de que llevan cascos y protectores.
  • Enséñeles a los niños a caminar cada vez que les sea posible, por ejemplo a la casa de un amigo, a la tienda, alrededor del centro comercial o cualquier otro sitio que sea seguro para caminar. Si no tienen un destino en particular, sugiérales que saquen al perro a caminar.
  • Ponga música y bailen. No tiene que ser formal ni perfecto, simplemente divertido.
  • Los deportes organizados no son la única forma de disfrutar de actividades en equipo. Los niños se pueden reunir con unos cuantos amigos y jugar hockey al aire libre, tirar un par de canastas, patear una pelota de fútbol o jugar béisbol o fútbol americano. Consulte los centros de recreación del vecindario para conocer los horarios de los gimnasios y de actividades como el tenis y la natación.
  • Enséñeles a los niños cómo se pueden mantener jóvenes y sanos al hacer actividades como saltar la cuerda, jugar a la rayuela, a saltar la cuerda, juegos de persecución, al escondite, kickball, T-ball, al aro de hula hula o a volar cometas.

La Alliance for a Healthier Generation está asociada a la American Heart Association y a la William J. Clinton Foundation.

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Ilusiones Opticas

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MARÍA VALERIO

MADRID.- Seguramente a estas alturas, muchos lectores empiezan a plantearse ya el destino para sus próximas vacaciones, sobre todo si planean un viaje a tierras lejanas. Quienes vayan a realizar estos desplazamientos con niños deberían extremar las precauciones antes de partir para evitar sustos a su regreso. Un estudio acaba de analizar en detalle cuáles son las ‘enfermedades del viajero’ más habituales entre los pequeños de la casa.

Ha sido necesario analizar los datos de casi 1.600 pequeños de 19 países, que habían viajado a 218 destinos diferentes, para obtener una de las fotografías más detalladas de esta cuestión realizadas hasta ahora. Como se acaba de publicar en las páginas de la revista ‘Pediatrics’, los problemas de salud que afectan a los niños que hacen viajes internacionales no siempre son los mismos que los de los adultos.

Según el análisis realizado por Stefan Hagmann, del hospital neoyorquino de Bronx-Lebanon (EEUU), existen varias diferencias entre unos y otros. Los niños, advierte, suelen viajar menos preparados que sus mayores y han acudido en menor frecuencia a la consulta de medicina tropical antes de partir. Además, suelen requerir atención médica a su regreso antes que las personas mayores, permanecen más tiempo ingresados a causa de sus problemas y suelen viajar para visitar a familiares y amigos más habitualmente que por turismo.

El 86% de las enfermedades infantiles al regreso se podían agrupar en cuatro categorías: diarreas (28%), problemas de la piel (25%), fiebres de varios tipos (23%) y trastornos respiratorios (11%). Además, curiosamente, existe una correlación bastante estrecha entre el tipo de enfermedad y el destino del viaje. Así, mientras las erupciones dermatológicas se observaron mayoritariamente al regreso de Latinoamérica, los viajes a Oriente Medio y Norte de África se relacionaron con alteraciones gastrointestinales y las fiebres se ‘trajeron’ mayoritariamente de Asia y el África subsahariana.

Malaria, la fiebre más habitual

En esta categoría concreta de fiebres sistémicas, la malaria fue la enfermedad más habitual (con el 35% de los diagnósticos), seguida de los síndromes virales (28%) y las mordeduras de animales. En el caso de las diarreas del viajero, ser niña, menor de cinco años y realizar un viaje de corta duración a Oriente Medio se reflejaron como los factores de mayor riesgo

Además, como destacan en su análisis, sólo el 2% de las patologías de los niños estaban causadas por enfermedades prevenibles mediante algún tipo de vacuna. A pesar de ello, el investigador concluye que debería extremarse la preparación de los viajes con niños, subrayando la importancia de la profilaxis de la malaria, la protección solar y el contacto con los animales transmisores de enfermedades. Además, añade, sus cuidadores deberían viajar preparados para darles el tratamiento necesario en caso de diarreas, problemas respiratorios y otros trastornos.

http://www.elmundo.es/

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